lunes, mayo 14, 2007

Fantasmas y cálamos. Fantasmas en la Villa, 6.





VI


No soy la aparición indolente
que, encaprichada de la luz,
vaga por las vacías estancias
de la Villa
y se detiene
ante el idioma de un relato
que narra a nadie, que ilumina
a nadie, que reside en nadie,
hallado a solas, de otro planeta
escombros.

Tú delimitas el contorno
donde veo mi rostro,
tú me sujetas con tu voz,
me dices: quédate,
me dices: no ames de impaciencia
lo que temes.

Ya no reconozco la culpa,
no me giro agraciada de aire
inofensivo;
respiro un aire que se opone
a una manutención
de marcas y cautelas,
respiro apenas aire blando
como el tuyo.

Y el viento no me invita
a las rosas,
un viento agitador del manto
que me cubre,
una mujer de viento
que adivina.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

"Tú delimitas el contorno
donde veo mi rostro,
...
me dices: no ames de impaciencia
lo que temes.!

Por favor : )) Dame la fórmula : )))))))))

Beso grande. Jade

Anónimo dijo...

Me gustaría que pudieras saber lo que siento al leerte. Supongo que eso te animaría a seguir siempre, aunque -gracias a Dios- te veo muy dispuesta.
Un beso grande (y otro para Jade, si me permites).

kuko

Cristina dijo...

Buenísimo. Es como hablar con fantasmas.

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