sábado, mayo 14, 2005

Idolatrías XXXII





BESOS NO, POR FAVOR


Pasea las aceras
con el cimbreo de la Diosa Negra
pisoteando los jardines lánguidos
y haciendo de su ruta una conquista infame
de otra luna.

Da miedo
porque la noche le reserva sordas
prohibiciones cristianas,
ritos de un movimiento que parodia el amor
en la aventura insomne
delante de los templos.

Da miedo
porque duerme de día,
al tiempo del horario del castigo
que dignifica al hombre, dicen, que procura
no hacerse cargo nunca del desorden.

No la mires
como a La Ninfa Flora de Arcimboldo
si no quieres saber qué delicias cocina
para azuzar el hambre
de aquellos que se entregan
al delirio de un cuerpo acostumbrado
a los misterios.

Pasea las aceras
transformando la noche en la redada
de guardianes corruptos, de los ebrios de nieve,
de los puentes que acechan
a las debutantes.

Tan sólo en las novelas
de Victoria Holt
alguna se convierte en la maharaní
de un reino que saluda a toros blancos,
hablando a periquitos detrás de celosías,
trenzándose el cabello
con sartas de esmeraldas.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

No me da miedo, no, me da tristeza. Debe de ser muy duro tener que soportar, en esa negrura de la noche, la hipocresía blanquísima de muchos otros.

Un beso.

Anónimo dijo...

La de antes era yo... __Berenice__

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Jardí­n al mar 1605 Blog de poesí­a y otros textos Ogigia María Antonia Ricas
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