lunes, marzo 26, 2007

El libro de Zaynab. Madinat al-Muluk. XVII y XVIII

        © Ruby Yunis



La doncella del río y el valle del Guadix
Luis Delgado



A quien lea mis versos:
Desconozco el lugar
donde descansaré.
Quisiera que la tierra fértil que me cubriera
fuera lecho de un árbol de aromas exquisitos
en sus bermejos labios,
tronco imperecedero
si le cedo mi sangre, mis huesos por nutrirlo.







Hermanita del alma,
¿qué alhaja me pondré para la entrega?
Pues nueva es cada noche en su llegada:
Tiemblo igual que cordera que no conoce macho.
Dime si este alcorcí de luces diminutas
-son flores de romero­-
sosegará en mi pecho tanto afán,
para aguardar tranquila
v que ofrezca su brillo,
como el romero humilde alumbra mi jardín,
cuando él lo arroje
por desvelar la joya que esconde mi pudor.

Dime, hermana del alma,
¿qué alhaja me pondré que lo ilumine?

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Jardí­n al mar 1605 Blog de poesí­a y otros textos Ogigia María Antonia Ricas