martes, marzo 20, 2007

El libro de Zaynab. Madinat al-Muluk. XI.

        © August Macke





Uaddaáuni
Eduardo Paniagua


EL MERCADO


I

He salido al mercado vestida de muchacho.
Cruzo el barrio de sastres, me acompaña el rumor.
Los vendedores gritan qallá, saffáy y mirqas*..
Otros reclaman oro, texturas que vender
o que robar.

Hombres de piel oscura llegados desde el Nilo,
bereberes, señores del tiempo de las dunas,
genoveses y francos,
los gigantes del Norte con sus frías pupilas
y mendigos que alaban los óbolos de Dios
en los más justos.

Los escribas recogen peticiones y sueños
y el perfumista engaña penetrantes hedores
con aromadas aguas de narciso o limón.

Se oyen lenguas extrañas de las ciudades límite
que el Profeta olvidó;
una música, un grito en la mañana plena
me impiden recordar
la voz que busco y amo entre tanto color.



II

Desde un rincón un viejo, lisonjero, me llama:
“Tal vez yo te conozca,
álamo sin crecer, joven halcón.
Lo que es bueno sabrás del destino en mis dados.
Tan sólo una moneda, padrecito...
Lo prohibido también conocerás de mí
para que nunca peques.”

Y cuando el viejo rompe los dados en el suelo
un temblor le recorre, no me quiere mirar:
“ ¡Ay, muchachito aciago, por la estrella que buscas
tú dormirás sin fin!”.


*Diferentes frituras de pescados, buñuelos y carne

1 comentario:

Leodegundia dijo...

Magnífica descripción del mercado que con esa música de fondo parece como si en este momento yo también lo visitara acompañando a la protagonista.
Un beso

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