sábado, marzo 31, 2007

El libro de Zaynab. Madinat al-Muluk. XXV y XXVI.





Non me mordas ya habibi.
Jarcha de la moaxaja nº 8 de Jehuda Halevi
Eduardo Paniagua





Porque no me cansaba de preguntar su nombre,
me contestó en susurros:
“Vivo en tu corazón,
y aquellos que habitando en la misma alhanía
se les antoja al punto esa misma manzana
en el mismo azafate,
se nombran en silencio, sus ojos se conocen
y con una mirada dialogan con su amor,
se corresponden.

Son como las estrellas,
viven su espacio exacto y la voz de sus brillos
sólo ellos la adivinan.

Vivo en tu corazón,
jamás he conocido palacete más tierno”.







(Algunos investigadores localizan las clepsidras de Azarquiel por esta zona del río. Otros las sitúan en la Almunia Real)



Con calzón y caftán
y cubierta por el manto de seda
como gusto en vestirme
cuando camino sola,
simulo un caballero,
noblemente pasea.

Esplendor de esplendores, la ciudad.

Bajo hasta el río de la Vía Láctea,
hacia Bab al-Dabbagin*,
puerta que ciñe
el penoso quehacer de curtidores.

La estrella de los Di-l-Nun**
manda al sabio al-Naqqas***
obrar el sueño
del tiempo enamorado con el agua,
reloj que mida el paso de la lluvia.

Así el río se asombra
del juego en los estanques
yendo a perderse entre los granadales
al ocultar la luna
su delgada gumía.
Todos se maravillan del ingenio,
haciéndose costumbre la visita
para admirar la fábrica
del de los ojos zarcos.

¿Estarás tú entre ellos, amado amigo,
calculando las horas
que restan al encuentro?


*Puerta de Curtidores **Familia real de los Banu Di-l-Nun, a la que pertenecía Al-Ma´mun ***Famoso astrónomo de la corte de Al-Ma´mun, también llamado Azarquiel. Construyó las afamadas clepsidras junto al río Tajo.

1 comentario:

BabiaS dijo...

Es grato trasportarse con Zaynab,
son nubes mullidas sin llegar a algodón de azúcar ;)
Gracias otra vez, poeta

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