sábado, diciembre 18, 2010

FRAGMENTOS EN LA ISLA II


      En la distancia

      I

      Vuelvo al pájaro

      del amanecer que no sabe

      perderse .Despierta y se muestra

      con el gesto de un dios, sin bordes

      de aflicción.

      ¿Acaso el pájaro se ocupa

      de la distancia,

      de la medida en imposibles

      hallazgos?

      Por si existiera una abertura

      en lo imposible, por si fuese

      cierto decir que en la distancia

      hay tramos.

      ¿Qué conoce el pájaro sino

      ofrecerse al día, y no duda

      ofrecerse al día, intentando

      que el día

      le responda,

      insecto, sexo, grano o gota

      de la sed?

      II

      No hay medida en el desapego

      del silencio que agota fuentes

      de haber dormido cerca

      del amor, descuidada,

      vuelta niña, vuelta criatura

      transparente.

      Qué sentido tiene si dices

      prudente dimensión, prudente

      tramo separando, marcando

      que no me llegue el agua

      a los tobillos,

      si me hubiera sumergido

      y las actinias aplaudieran

      mirando cómo me ahogaba

      dulce

      en ti.

      No hay medida ni gradación

      ni un paso atrás ni guarecerse

      ni ser cauta.

      O estar contigo bajo el agua

      o habitar en la arena

      y el silencio.

      III

      ¿Qué sabe el viento del espacio

      inaccesible, separadas

      lunas, todo lo que una triste

      forma de renunciar reúne?

      Si detuviera su incursión

      en lo que va debilitándose

      -algo pudo volar, cambiarse

      a fuego-

      sería la certeza un monstruo,

      hueco devorador, silencio

      no de jazmines ni silencio

      amoroso.

      Si continúa no me deja

      pensar. Lo que tendía al vuelo

      se golpea contra los riscos,

      el delicado papelito

      de seda, mira, mi deseo

      haciéndose pedazos, yendo

      a la suciedad, las pisadas,

      donde orinan los perros.

      El viento que no quiere nombres

      para no girar ni agotarse

      eligiendo caricias,

      ni descubrir el afectivo

      roce que lo apresara,

      que lo hallara temblando.

      Este viento

      inestable buscando no

      quedarse, no

      desvelarse, no

      claudicar.

      Que va y viene de ti este viento,

      que va,

      que sólo va.

      IV

      Esas criaturas sin cuerpo,

      apetecidas, envidiadas,

      castigadas a desertar

      de su cuerpo,

      penadas

      sin cuerpo.

      Las escucho, me cercan, tengo

      su murmullo en mi pelo, un eco,

      una velada vibración ,

      un ligerísimo chasquido

      entre las ramas de la acacia.

      Esas criaturas colmando

      la sombra, la temperatura

      donde vivo.

      ¿Qué casa es ésta, concurrida

      de cuerpos impalpables, huecos

      latiendo en el lugar de espesos

      manoseos ansiados?

      Este espacio cóncavo mío

      excavado en lo ausente,

      habitado de ausentes.

      V

      Cada vez más clara y olvidada

      me muevo hacia la penumbra, lenta

      igual que la manta raya , lenta,

      planeando en el cielo del agua

      como si no supiera sentir

      y perder el nombre en su camino

      fuera parte del plancton.

      Olvidada en la luz y tan clara

      que no sé distinguir un deseo

      de una flecha cruzándome sin

      detenerse en mí, tan olvidada

      que si alguien se volviera a mirarme

      vago el gesto le recordaría

      una palabra, quién la pronuncia,

      una palabra, quién la abandona.

      Y olvidada hasta las nimiedades

      de la costumbre,

      olvidada en un juego, olvidada

      en mi apodo tenue cuando dejo

      de hablar.

      Clara como la luz,

      nítida en el olvido.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

impresionante

Inma BabiaS dijo...

Te leía y me encogía poco a poco, ha sido un efecto físico curioso.
Ahora, después de felicitarte, voy a tener que hacer estiramientos.
Un abrazo navideño, poetaza

Inma BabiaS dijo...

encogerse quizás no era muy exacto, no.
Por eso te respondí en Desde Babia:
encogerse porque la distancia,el olvido, la ausencia, acortan y difuminan, … por no repetir-multiplitir que tus poemas con-mueven

Poema En la distancia
http://jardinalmar1.blogspot.com/2010/12/fragmentos-en-la-isla-ii.html

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