jueves, febrero 14, 2008

Entra el viento de olor ciruela...VII







      La Danza. 1930-1933




      En la bacanal de los brazos
      hay un instinto que desdeña
      la habilidad de la pureza.

      Comienza una polifonía
      de ciervas listas para el salto;
      se fuerza la torsión
      de las cinturas, se levantan
      las piernas, se revela el sexo,
      la redondez, las pantorrillas,
      el sudor que deshaga
      las trenzas,
      que desmaquille los gemidos.

      Dadme, mujeres,
      dadme de ese bocado, dadme
      la música que hierve, el jugo
      del placer del instante: el héroe
      de la razón está perdido.

      Sólo mana una danza,
      sólo sed.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Calidad y calidad. No se puede ser más elegante... Poemas, maravillosamente escritos. No se puede ser más elegante, amiga; dixit.-

Alsán dijo...

Hermoso.Bellamente estructurado.Gracias por compartirlo.-

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Jardí­n al mar 1605 Blog de poesí­a y otros textos Ogigia María Antonia Ricas