viernes, septiembre 03, 2010

XVII El Jardín de Artemisa



      Plegarse

      a la luz.

      La flexibilidad,

      secreto convencido, abre la transparencia:

      un vidrio ileso,

      la luz verde que cruza, divide sombrasoles,

      y aún estando aquí,

      iluminado cuerpo

      intacto.


      Los que ataron las vendas

      al majuelo conocen el vino de la Diosa,

      bandas púrpura, blancas…

      al arce, al tilo, dejan

      certezas que conocen el vino de la Diosa,

      y en cada movimiento

      la transparencia oculta

      este secreto, esta ebriedad, esta ciudadela.


      No es suficiente estar

      aquí.

      Se sucede una pérdida, plegarse a la luz verde

      Y, si el látigo silba,

      cimbrearse siguiendo

      su sonido

      y que las vendas vuelen sin aflojar el nudo

      del enigma

      y el vino derramado

      sobre un cuerpo,

      tan verde...


1 comentario:

Inma BabiaS dijo...

soleada poeta, un placer leerte, claro ;)

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Jardí­n al mar 1605 Blog de poesí­a y otros textos Ogigia María Antonia Ricas