domingo, junio 27, 2010

VIII El Jardín de Artemisa


      Con un collar de dulcamara alejo

      a la bruja que quiere atormentarme.

      Sus uñas manosean el veneno

      del recuerdo.


      Niña del equinoccio de las flautas

      hechas de ortiga blanca;

      se detiene

      la ardilla para oírme en el acopio,

      se asoman los tritones de saliva

      ruidosa.


      No soy feliz

      ni aquejada de un ruido de tristeza.


      Una puerilidad de poco acero

      me iguala a lo que bailan los vilanos.


      En esta pequeñez donde resido

      la bruja se ha cansado del veneno.

      Cada caricia mía pone música

      al no final de hielo, sólo un paso.

2 comentarios:

Inma BabiaS dijo...

jardin con ecos, que me han llamado y vine, claro
;)

mirada dijo...

:-)

Gracias.
Si es que nos pasa a las dos, no sé que decirte, me gusta leerte, disfruto muchas veces en silencio de las lecturas, gracias de corazón.

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Jardí­n al mar 1605 Blog de poesí­a y otros textos Ogigia María Antonia Ricas