sábado, junio 19, 2010

El Jardín de Artemisa VII


      Mujeres pelirrojas

      sacudiéndose las únicas lumbres;

      cobres

      por detener el corazón del ánimo

      seguro,

      por saber que los lobos

      gustan de los engaños.


      Del madroño, de la pulpa que embriaga

      recogen el olvido.

      Fuera, en las carreteras,

      cuentan que es estar vivo

      el trabajo

      o la melancolía.


      Juegan con el vapor

      de labios vegetales

      y qué responden a los cazadores,

      al fugitivo crimen,

      qué equivocan vistiéndose de finas

      telarañas,

      qué danzan, pelirrojas,

      quién las mira si aún

      no todo se ha domado

      en los lindes del bosque...

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Jardí­n al mar 1605 Blog de poesí­a y otros textos Ogigia María Antonia Ricas