viernes, junio 11, 2010

VI En el jardín de Artemisa


      El carpintero busca

      esponjosas monedas,

      y es un reloj,

      parece un ritmo,

      no se asusta de mí.


      Invento el apellido de los pájaros;

      un ritmo, no se asustan

      de mí,

      sólo sentido

      porque espera la araña,

      sólo marcado al salto de un insecto

      que escapa de mi pie

      y va a parar a redes,

      oigo su grito.


      Otro reloj de sol

      que al aguacero sigue

      se deja abanicar

      con amarillos péndulos

      y el intervalo, arriba, de una nube

      llevando acá y allá

      sombreros de gigantas.


      El carpintero sigue

      picoteando pulsos,

      la duración eterna.

      De los restantes pájaros,

      saludos tras el agua.

1 comentario:

Inma BabiaS dijo...

Y yo perdiéndome tu Artemisa, ay ay

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Jardí­n al mar 1605 Blog de poesí­a y otros textos Ogigia María Antonia Ricas