viernes, septiembre 11, 2009

La charca



      LA CHARCA


      Sostener la mirada:

      la moneda terrible a cambio de una lumbre

      que aviva un parpadeo, un cristal de ceniza

      robando las respuestas.


      No soy como las vírgenes

      de rizadas pestañas que, al desviar sus ojos,

      suavizan las preguntas

      y son bellas y fluyen y se mueven los peces.


      La moneda terrible

      de una trampa, parece la lisura serena

      que baja del deshielo, que guarda tanta vida

      bajo su superficie.


      Qué implacable me espero;

      sé que la sed, muy pronto, te enseñará mi rostro.


      Entretanto, mi voz

      te llama si te escapas, “vuelve, vuelve”, musita,

      “vuelve hacia la mirada tendida igual que un lecho”.


      El signo de los tiempos

      se prodiga en los ríos que lamen el dolor

      y nada en sus orillas tiene un olor a roca

      peligrosa.


      Me he mudado en medusa,

      sostengo la mirada mejor que las serpientes

      y me espero, implacable, a que asomes tu mundo

      de esbeltez a mi mundo.


      Debajo están los monstruos

      con ojos en los dientes.

      Te acercarás confiado, te dejarás prender.


      Después, como el ahogado,

      igual que si un guijarro alimentara el cieno,

      te quedarás inmóvil detrás de mi mirada.


      Allí donde el olvido

      no cauteriza el miedo. Allí donde el olvido

      responde a las preguntas.




This Is Not America. - David Bowie & Pat Metheny -

2 comentarios:

Inma BabiaS dijo...

un lujo, precisa medusa ;)

Anónimo dijo...

A veces los sentimientos se miran
y las palabras los reflejan.
Sublimes reflejos, maestra.

Ni las distancias ni los silencios son olvidos.
Ni se olvidan.

Besos
Polov

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Jardí­n al mar 1605 Blog de poesí­a y otros textos Ogigia María Antonia Ricas