miércoles, julio 02, 2008

XIV Poemas en Hermes (Revista nº 5)








      Pájaro-Frida

      En los últimos días del verano
      le descubro en los ojos la edad de las iguanas.

      Cuando el verano dice que se da por vencido
      y en la plaza del Zócalo
      las vendedoras tiñen de naranja sus flores,
      yo amo a Diego Rivera.

      Yo amo a Diego Rivera
      porque hubiera querido ser ave migratoria,
      regresar al invierno
      con aires de viajera que conoció las islas.
      Él me recibiría complacido
      -y la casa arreglada- susurrándome:
      ¿No me vas a contar
      si bebiste del zumo de la pasión del cactus,
      si conociste el ansia del jaguar en tu lengua,
      si tan sólo una vez gritaste Diego?

      Yo lo miro y descubro la edad de las iguanas;
      en su mirada roja hay un tiempo viejísimo,
      un tiempo de serpientes voladoras
      cazando los deseos de la noche,
      mordiendo el corazón de los guerreros.

      Yo lo miro pequeña y desalada y pinto
      sobre mi cuerpo roto
      una raíz intacta de su gusto,
      un mínimo fragmento de muslo tembloroso
      y doy color a la cuevita breve
      por si viene cansado de besos verticales.

      Yo lo miro y comprendo
      que este dios tan antiguo
      no se perdió de amor, nunca fue humano.



1 comentario:

Inma dijo...

y vuelvo y vuelvo porque leerte me despierta ;)
BabiaS

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Jardí­n al mar 1605 Blog de poesí­a y otros textos Ogigia María Antonia Ricas