domingo, marzo 16, 2008

Entra el viento de olor ciruela...XII






      El sueño. 1940




      Ocho mil flores de la acacia
      de Srebrenica en julio
      recubren a quien duerme.

      Este miércoles se golpea
      en las contraventanas.

      Se cansa el día de montar
      una hiena de sangre
      y aún no ha acabado el festín
      de los hombres ratón…
      cualquier cosa menos el nombre
      de hombre para jadeos
      de gumías.

      Ella duerme velada
      por flores pequeñitas, tales
      como fragmentos de camisas,
      flores de vello o flores
      de la parte más blanca
      de los ojos.

      Hoy duermen todas las mujeres
      con ella, con blusas bordadas
      y cordoncillos donde prenden
      retratos no terrestres.

      Necesitan las flores
      que tapicen, que no se vea
      ni un testículo, ni una oreja.

      Necesitan dormir.

      Es tan joven la muerte cuando duerme.

6 comentarios:

Algaire dijo...

Veo cambios en la decoración de tu casa, está muy bien.
Bello y expresivo poema.
Un abrazo

Anónimo dijo...

Te sigo leyendo aunque más callada y hoy te leo... más bella tú que nunca.
S-p

Boedarkyss dijo...

El genocidio, la sinrazón, la no continuación, ese no poner a punto la larga hilera de la descendencia, que no se repercuta, que no se deje herencia, que aún muertos, los van a soñar igual, tristemente igual. Triste tu poema, quizá visto con la amargura que tapiza a los que quedan. Pobres jóvenes, pobres madres.

Lo dices todo, de esa otra forma...

“Es tan joven la muerte cuando duerme”

Un beso, Ogi

Mirada dijo...

Disfruto mucho con tus poemas. Los cuadros son muy bellos. Se está muy a gusto leyéndote. Muchísimas gracias.
Un abrazo enorme

marina dijo...

Estaba leyendo tus poemas por primera vez y este se me ha clavado muy adentro, y en un impulso he decidido poner palabras de agradecimiento por escribir lo que escribes.
Me gusta este sitio... :-)
Interesante libro compartido "del revés" con Jesús Pino...¿como lo puedo conseguir?

Saludos...!

Casiopea dijo...

Hace días que no te visito, Ogi, ando demasiado liada con las cosas que menos importan y ya ves, pero al entrar de nuevo esta tarde he vuelto a sentir en la nariz el olor ciruela de tu viento.

Cuánto arte hay en tí (he visto más cosas en tu web, me han encantado)

Nunca dejes de escribir (aunque supongo que ya lo sabes)

Casiopea

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