viernes, marzo 07, 2008

Entra el viento de olor ciruela...XI



      Interior en Collioure. 1905




      Naranja intenso, malva o verde
      en la calidez de la sombra,
      en el espacio que tamiza
      caleidoscopios.

      No se pierde el amor, más bien
      hay una lágrima que traza
      el veneno de la dulzura.

      No, no se pierde ni una gota
      del amor:

      telas de araña
      me recuerdan
      al Shannon de Los muertos de Joyce.

      Pero nada de la vasija
      del amor cae.

      La siesta de julio rodea
      mi cama y entra
      -como si Matisse conociese
      mis colores en la inflexión
      de la soledad- hasta abrirme
      entre sueños tu permanencia.

      Vas fluyendo en mí; lo demás,
      barcos que mece la fortuna,
      son dominios cruelmente ajenos.

5 comentarios:

Casiopea dijo...

Vas fluyendo en mí... qué expresión tan hermosa para simbolizar lo que puede llegar a ser pertenecer a otra persona, aunque esa persona no lo sepa, o no lo quiera, pero pertenecerle al fin y al cabo.

Ogi, he puesto un enlace a tu Jardín en mi blog, para que todos los que me visiten se encuentren también contigo y les atrape, como a mí, el viendo color ciruela...

almena dijo...

Será una preciosa presentación. Como cada vez.
:)
Besos, querida amiga

nickjoel dijo...

bello cuadro con un toque naif impresionante, me encanta ese estilo... el oema por demás hermoso.... mis felicitaciones a tanta creatividad literaria

Jose Antonio G. Villarrubia dijo...

Hola Ogigia, mañana es lo del libro, no? donde es??
Un saludo!

Mirada dijo...

Adorable, mucho.

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