sábado, febrero 25, 2012

XXI SI ELLA NOS MIRA



      GRAHAM

      Alma en la punta de los pies que inhala el intervalo y tensa el diafragma por donde fluye la aguja helada de la música. Y se calienta, gira, espira, emana la fuerza de lenguas incandescentes que retienen sonidos para los músculos.


      Destilas un olor, te atreves a doblegar la magnetita de la lava.


      Caes primero a plomo, laxa en la tierra. Has susurrado madre, “Primavera Apalache”. Luego te contraes, miras en ti, desprendes tus talones, yergues, dilatas, hurtas verticales cercanías a la materia de la música, y transfiguras otro equilibrio, otro ligero paso, otro pájaro, otro plinto de lo liviano.


      Una orquídea pesa más en el desfiladero de Ba Zoi, un pañuelo de seda pesa más, y el lastre de una pluma, el tronco de una avispa mineralizan más.


      Vuelve a la punta de tus pies, a tu sudor, juega contigo.


      Vuelve,
      juega,
      echappé,
      levanta gramo a gramo, poro a poro tu sometido cuerpo.


      Tu trenza muscular ya es una música.

domingo, febrero 19, 2012

SI ELLA NOS MIRA XX





      DIME CÓMO VOLAR


      Si levantas tus brazos, dilación del aire en los tendones, una plisada gasa te descubre,


      si has recogido plumas que el cormorán regala de su torso, con cuidado, en las curvas de tus hombros regeneran la fuerza.


      Si yerra la plomada del recuerdo hay un imán muy alto levantándote.


      Si equivocas el ángulo, la cicatriz del filo de unas cosas heridas, tersas tu piel como un claro vestido, sumas hélices finas, engranajes de una máquina que fabrican las yeguas ligeras de Altair.


      Aunque torpe, no cejas; conoces rotaciones armilares riendo en tu foulard de amazona sin barro y sin obstáculo.


      Dices adiós así: el pelo en la corriente que lo peina, las gafas de escapar. Adiós, Adiós, saludas con la mano, y en águila divisas dónde puedes burlar la gravedad.


      Nada resiste atento a los finales, nada pesa ni impide.


      Altura, altura.
      El cielo abajo, arriba, el cielo riza los antiguos reflejos indecisos.


      Si ya puedes volar, si nada estorba, dime cómo perderme, Amelia Earhart.

sábado, febrero 11, 2012

SI ELLA NOS MIRA XIX


video

ENCARNACIÓN LÓPEZ “LA ARGENTINITA”, CON CASTAÑUELAS,
TACONEA Y CANTA. LORCA TOCA EL PIANO.

Zorongo gitano (Canción popular española)

Tengo los ojos azules,
tengo los ojos azules,
y el corazoncito igual
que la cresta de la lumbre.
De noche me salgo al patio
y me jarto de llorar
de ver que te quiero tanto
y tú no me quieres ná.
Esta gitana está loca,
loca que la van a atar,
que lo que sueña de noche
quiere que sea verdad.

Inquieta,
dramática alegría.


Ellos ignoran que el horror
carece de habla, lápida
zafia, doctrina miserable,
cuchillo arzobispal que canta
nunca.


Inquieta verlos celestiales,
intensos, atrapados
en una blancantigua música,
en una blancantigua hoguera.


A él
lo conocemos aventado
en un barranco al Sur.
Antes urdía el entusiasmo.
Antes y para siempre
su memoria.


¿Y ella?


¿No la adivinas abrazada
cuando el mugido de los toros
vaticina un dolor
negroantiguo como una música?


¿No la reclamarías taconeando,
reanimando cuerpos leves, hechos
de baile, de respiración
apasionada?


¿Y ella?
¿No la continuarías
para que tus sueños nocturnos
fuesen verdad,
loca verdad de día?

viernes, febrero 03, 2012

SI ELLA NOS MIRA XVIII






      VIDA DETENIDA EN MARÍA BLANCHARD


      Los objetos escuchan:
      un sentido preciso, fina
      percepción de las vibraciones,
      incluso de un temblor,
      cayendo
      una pestaña.


      Qué atención ponen al chasquido
      en la soledad
      de alguien que está sentado y cierra
      sus ojos, deja de moverse,
      suplica desaparecer.


      Qué preferencia dan al lento
      cachemir del polvo bajando
      hasta un brazo que se desvive
      por abrazar.


      Distinguen la mella en un ángulo
      del silencio,
      reconocen la ondulación
      de un aire respirado y cálido.


      Están ahí, nos oyen
      y componen una inminencia
      para respondernos,
      para contemplarnos.


      No sólo cubistas se agrupan
      porque se estimulan, se niegan
      a la desgana.


      No sólo son cronología.


      Al caer la pestaña
      un raro gozo
      fosforece en sus pieles.

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Jardí­n al mar 1605 Blog de poesí­a y otros textos Ogigia María Antonia Ricas