viernes, abril 06, 2012

... Y SI ELLA NOS MIRA XXVII




      CERCANAS (III)

      Las aguas profundas. Pintura de María Aranzadi en una exposición de 1995


      Si rueda el tiempo
      aprisa rueda
      sobre la cintura del ángel
      ceñudo.


      Las novicias,
      las niñas danzantes, descalzas
      en la escarcha, griegas, que van
      a la iniciación del deseo,


      desconocen el aleteo
      amenazante,
      desconocen morir.


      Mi madre nada hasta el momento
      de empezar a peinarse
      por si sola y a disponer
      la escritura de los planetas;


      se va sumergiendo en las aguas
      donde no es necesario alzar
      la voz para encontrar los hijos
      torturados, ni es necesario
      llorar por la belleza ausente
      o la seda quebrada.


      Ahí,
      en las aguas profundas;
      no sólo amada y deseada
      y lista…
      doma las ruedas,
      apasionadamente lista
      desnudándose.


      Ahí, en las aguas, casi niña
      perpleja con su olvido pero
      de pedernal, cuarzo dispuesto
      sin pausa al fuego,
      y el eslabón también, la llama
      dulce.


      Cerca de las niñas jugando
      a morir entre las columnas
      de templos naufragados.


      Ahí.
      Intento ser tranquila porque
      estoy esperando
      a que ella me mire.

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