domingo, marzo 13, 2011

Sueltos VI


Una fragilidad diferente a la de la seda,

cercana al pétalo que va a morir después de intenso

apropiarse de la hechicería,


cercana a los pequeños pájaros zancudos junto

al río sin los embaucadores,

algo feroz que lo impulsa a volar y torpemente

aletea,

peces carnívoros sólo poseen la paciencia

de aguardar.


Distinta a la piedra habitada por un viento antiguo.


Tal vez sí sea esa fragilidad como la piedra,

como una niña que puede ser robada, chupada,

como el anciano que se rompe la cadera porque

el tiempo de montar a los caballos de los días

es un poniente hambriento.


Septiembre recobra al dios que aventa.


Hoy no me preguntaré si existe otro dios morando

en la fragilidad.





1 comentario:

almena dijo...

Besos, Poeta.

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Jardí­n al mar 1605 Blog de poesí­a y otros textos Ogigia María Antonia Ricas