domingo, enero 23, 2011

(IV) Varios




      El joven cantor de Georges de Latour


      Retirándome,

      apartar de los dedos, de la punta del zapato

      la iluminación, la rectilínea trayectoria

      del desvelarse.


      Escucho al aire que no requiere; se alumbra desde

      la voz perfecta, desde

      el dominio de la llama memorizando notas

      de reposo hasta el espacio templado del silencio;


      no me asusta, ahí no existe la batalla, perdura

      el instante,

      la balada del instante, su intocable verdad.


      Podría

      llamarse proporción

      entre la tregua que da la luz y el sonido claro

      sajando el ansia muda.


      Ahí no existe la batalla, apenas otra cosa

      que velarse

      retirándome donde la música no precisa

      del parpadeo,

      apartando de mi rostro los gestos, la pintura.

1 comentario:

Cuentame un cuento dijo...

Muy hermoso Ogigia, gracias por compartirlo.

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Jardí­n al mar 1605 Blog de poesí­a y otros textos Ogigia María Antonia Ricas