jueves, agosto 12, 2010

XV El Jardín de Artemisa


      Regala a las hormigas

      la dudosa oración que aplasta miedos,

      muertos.


      No pises las hormigas, llevan máscaras,

      beben una gota de vino rojo,

      su carcajada,

      porque se visten

      de lo que suele ser inapreciable;

      son rápidas con la flor de los sueños

      y siguen al talón

      despierto de la Diosa.


      Regala a las hormigas

      la fatalidad del aceite para

      despedir a tu padre,

      tu cuerpo atravesado por los jóvenes

      sin verte

      y la elección cegada del amante

      que sabía el valor

      de las legumbres.


      No pises las hormigas, te dirán

      la cantidad exacta

      de las prímulas

      y la locura en otros,

      tú, ligera,

      cada vez más ligera en el olvido.

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Jardí­n al mar 1605 Blog de poesí­a y otros textos Ogigia María Antonia Ricas