jueves, agosto 05, 2010

El Jardín de Artemisa XIV


      Porque veo

      la rama del almendro montuno que florece,

      me favorece tierra que disuelve las médulas

      vanidosas.

      Y crecer delicada,

      únicamente el frío duda de si febrero...


      Hablo de ese silencio que fertiliza duras

      cortezas, luego un fruto.

      Hablo de ese silencio que consigue reunir.


      No me busquéis más tarde

      sino almendra,

      hueco de viento,

      sonaja nutritiva que varea el verano.


      No me busquéis ahora,

      abriéndome al silencio de perfume que nunca

      apreciarán los frascos.


      Me visitan abejas, pájaros tan delgados

      como un dindón de sílaba

      y llevan mi silencio detrás de sus canciones

      y me llevan, me llevan

      y ya no me distingo.

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Jardí­n al mar 1605 Blog de poesí­a y otros textos Ogigia María Antonia Ricas