jueves, agosto 19, 2010

El Jardín de Artemisa XVI


      Una escama varía, un árbol se enceniza porque el rayo no escoge el manto de las fresas; una larva que pierde el equilibrio y cae,voladora una piedra revelando alacranes, jabalíes hendiendo cansadas embestidas.

      La proporción se rompe cuando un chillido quiebra el cuello fulminado de un grajo y el desorden vaticina volcanes y grietas y siniestros.

      Para un cuerpo que agota su existencia, una avispa desposeída, un mínimo anfibio disecado, tumbas de floraciones, copas altas sin savia...

      Pero sólo un instante se adivinan castigos.

      El tordo se desplaza con granos iniciales, la zorra redondea su excremento con bayas; en la camisa crújil de la culebra se aman las lombrices, los mirlos trinan indiferentes sobre los cuerpos muertos.

      Como si comenzara de nuevo la memoria, como si no murieran,

      ni acritud, ni agonía.


1 comentario:

Anónimo dijo...

Ni acritud ni agonia, ni penas ni olvido.

Miraba ahora abedules.

Sara

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Jardí­n al mar 1605 Blog de poesí­a y otros textos Ogigia María Antonia Ricas