sábado, enero 16, 2010

Último poema de Idolatrías



    IDOLATRÍAS

    Estoy sentada a las puertas del templo

    persiguiendo

    la exhalación casual de las fugaces,

    soplando una pestaña y admirando

    el idioma fatal de las egipcias.


    Una palabra y mi memoria empuja

    caravanas que llegan al oasis

    de las tribus azules.

    Una palabra y los dioses no cesan

    de pescar en mi pecho con navíos

    que trazan mediodías

    en el amanecer.

    Una palabra y los enamorados

    consiguen molturar todas las flores

    del veneno

    y los veo morir incorporándose.

    Una palabra y el sentido común

    de las langostas

    arrasa las materias escolares

    devolviendo a las aulas danzas verdes

    alrededor del fuego.

    Una palabra y por los dormitorios

    de los cuarteles

    se deslizan intrusos maquillados.

    Una palabra

    y las puertas del templo se mantienen

    cerradas.


    Todavía no olvido

    el eco incomprensible, templo adentro.


    Todavía no olvido

    qué sigiloso ámbito, templo adentro

    es el secreto

    de la sangre vertida en los espejos.




No puedo evitarlo, como diría Valmont, siempre vuelvo a ellos:

3 comentarios:

Inma BabiaS dijo...

veo que sigues con Idolatrías, y releo, claro ;)

almena dijo...

Hola, querida Ogi.
Vuelvo.
Te releo.
Me deleito.

Besos

El Toro de Barro dijo...

!Cuánto desasosiego me ha producido este poema¡ Me ha situado frente al hombre que yo soy, un hombre que anda pero que no recorre espacio alguno...

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Jardí­n al mar 1605 Blog de poesí­a y otros textos Ogigia María Antonia Ricas