domingo, enero 03, 2010

Idolatrías: fuego


      FUEGO

      Solamente me quedan tres hermanas

      que aún no se han quemado.


      La cocina está a oscuras

      y el teatro de sombras del hogar nos relata la historia

      de un amor:


      dondiegos del corazón despedidos

          al glaciar de la Luna madurando

          en pavesas,

          la pena travestida en obra de arte,

          los hilos de un aroma

          en el robo precoz del calendario

          y las corolas delicadas yendo

          a la ponzoña gris.


      Mis tres mudas hermanas, apresadas

      en las enredaderas que suben de la brasa hasta la risa

      oscura,

      mudan sus dedos largos en las lenguas

      que escriben tatuajes sobre la faz secreta de los cuerpos.


      Graban despacio el acto

      que jamás se pronuncia impunemente.

      Ya no tienen pestañas ni aire fresco;

      miran, miran la lumbre

      y en el rojo sin pausa rememoran un vestigio de amor

      de salamandra.



1 comentario:

Anónimo dijo...

Empezamos 2010 con los mejores regalos: tu voz añorada; tus rosas de fuego; tu saber estar !Qué don la perseverancia... esta emparentada con la gratitud. Dixit.-

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Jardí­n al mar 1605 Blog de poesí­a y otros textos Ogigia María Antonia Ricas
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