sábado, abril 04, 2009

Nº 23. Segundo poema. hermes






      Roza la timidez de los galápagos,
      puntas de huesos
      pulidos en el curso
      y la nutria construye un laberinto,
      y el barbo, y la culebra...

      El río,
      con el nombre de espada de dos filos,
      busca el temple del tiempo en las ciudades,
      corre hacia las leyendas
      de la infidelidad,
      de ser un cuerpo acariciante, fértil.

      Viene de las montañas
      con sortijas de dioses cuyo pelo
      sólo rescatan los tritones para
      adornar su casa;
      viene
      riéndose
      porque me debe aún el viejo ciervo
      un trago de su boca.

      Oro de los guijarros,
      limo que no ha paladeado azúcar
      de ocasiones perdidas,
      de jardines donde fue doloroso
      despedirse.

      Todavía no es tiempo,
      todavía mujer
      anfibia, espada
      que recorre las puestas de las moscas.

      Me quedaré en su orilla
      todo lo que respire,
      lo que pueda
      repetir en libélulas.

      Un movimiento
      su brazo trasparente,
      algo que nunca cesa,
      no se deja medir.



Simple - India.Arie

2 comentarios:

Inma BabiaS dijo...

Felices vacaciones, poeta ;)

Mónica dijo...

precioso poema! Bsss.

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