domingo, julio 30, 2006

Poema Alice 2



ALICE

Para siempre
junto a un viejo desorden
de la pasión impura todavía.

Para siempre
dejando atrás tu manto de princesa
y la primera herida por cerrarse.

Para siempre
larguísima distancia de aquel tiempo:
la oscura luz en los ojos de un hombre
y la ciudad ausente
de dioses sosegados y de ritos
amables.

Para siempre
me miras desde el otro comedor.

Hay puertas entornadas
murmurando tu nombre,
tantas puertas
que esperan que te pierdas para siempre.

Que esperan tu osadía para siempre
y dicen que ya es hora
esa elección que hiciste para siempre.

domingo, julio 23, 2006

PRIMERA PARTE, POEMA PRIMERO

© ZÓBEL


JARDÍN DE NOVIEMBRE

¿Qué príncipe durmiente
aguardaba tu beso?

Las últimas palabras de la infancia
minúsculas.

La leyenda de un niño
que no fue acristianado,
o un antiguo asesino
de mujeres y gatos,
un viejo juguetero
y una delgada joven de otro río.

Las últimas palabras de la infancia
tendidas.

Te mentía la luz
y era fascinadora
tu precoz insistencia con los príncipes.

Las últimas palabras de la infancia
diamantes
antes que la ceniza,
la prohibición, la angustia las hicieran
dudosas.

Las últimas palabras
cifradas
de
la
infancia;
en su jardín extraño consentidas,
en su jardín fantasmas luminosos.


"Te queda poco camino que recorrer-le dijo a Alice-. No tienes más que bajar por esa colina hasta el arroyo y, al cruzarlo,te convertirás en Reina"

BIEN...UNA NUEVA SERIE DE POEMAS...HE RESCATADO UN LIBRO ALICE...ME LO SUGIRIÓ UNA AMIGA....

domingo, julio 16, 2006

Veintitrés

© Ricardo Martín




Les dije a los niños que contemplaran el azar
violeta, su insospechado regalo, pero ¿cómo
sabrían comprenderme si el viento aún les posee,
si pertenecen al aleteo que no se explica
a sí mismo y a salvo se vuelve también violeta?

Ellos,
que ignoran el sometimiento a las fatalidades,
residen todavía en el ciclo del agua.


domingo, julio 09, 2006

Veintidós


© Ricardo Martín


Cuando la sombra es luz y el oro deslumbra a las hormigas

y lo más valioso reside en virutas de esplendor,

y hay una divinidad que envidia a las hormigas ciegas,

y sale como si mostrara a Sémele su verdad,

inflingiendo con su belleza la herida del deseo.


Cuando la sombra es luz y el oro aniquila con su gracia,

y esa gracia habita en los ojos hasta hacerlos de sal…


Y es que ya nos abandonamos, somos de un incendiado

designio,

somos aire de pira, ardiente corazón que se inclina

a otro corazón…


Entonces

una inminencia de lluvia

mágicamente se aproxima.


Tan sólo es eso: el agua…

y nuestro corazón…


y las hormigas.

sábado, julio 01, 2006

Veintiuno



© Ricardo Martín



La indiferencia del mediodía
se refleja en su intangible alhaja.

Desde La Cabeza baja al río
la luz, se entretiene entre las cañas
y, si hace un instante aún la sombra
chapoteaba en la presa, ahora
tanta luz recorre el pañueleo
de las garcillas.

Y, mientras se exhibe este fulgor
con su indolencia azul, tal vez cerca
alguien pliega su amargura para
que nadie la vea y luego baja
a la orilla y la pone en el agua

y flota hasta que un pez curiosea
y se la lleva.



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La foto es de pequeñas dimensiones; no la conseguí mayor...no quedaba bien escaneada del libro.

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Jardí­n al mar 1605 Blog de poesí­a y otros textos Ogigia María Antonia Ricas