viernes, febrero 24, 2006

Cuarta parte, tercer poema

Untitled (Red) 1956


Como si un campo de amapolas
me recorriera de los pies al alma.

Escucho la melodía del fuego
creando de la nada un aire
donde se agita la primera
curvatura del mundo.

En la calle glacial el miedo
congela su nariz
de ausencias y el hielo detiene el pulso
de las tórtolas.

Pero hay en mí un planeta que arde
y, aunque consiga
abandonar su música,
una herencia silvestre
me embellece a cada momento,
me hace lista, me enseña el libro
de la magia de la mañana gélida
y, sin embargo, lumbre que alzo
para ti,

secreto,

secreto con el nombre más azul
que existe
y ansiado, y rojo.

7 comentarios:

leodegundia dijo...

Si, tal vez como si fuera un tupido campo de amapolas.
Un abrazo

Marian dijo...

Abrazando un poco de tu magia, que hoy hace crepitar el rojo...
Un besín

Max dijo...

Buen poema. Y no he tenido que leerlo dos veces. Voy mejorando.

Besos

azzura dijo...

Yo suelo leerlos varias veces... el rojo es mi color;)
Precioso Ogigia, un beso y buen finde

almena dijo...

Querida POETA.
Querida MAGA.

Muchos besos

antakarana dijo...

ogigia, tu escribias en pacto no?

esos cuadros que has colgado son tuyos?
si lo son hazte galerista me encanta el rojo y naranja, destila felicidad cuando lo miras.
felicidades

antakarana dijo...

ogigia tu poesia es la poesia de todos, la surrealista embriaguez colorista y funambulista. felicidades

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