domingo, mayo 20, 2012

V DER BLAUE REITER




      Mujer con chaqueta verde. Macke


      La tarde se complace en sí misma,                                                                               
      oye a los barcos por el gran río
      y se halaga en el parque
      con sus dibujos de sol y sombra.

      Si pensara
      teológica
      se retardaría igual que un ángel
      refinado
      o, mundana, acaso exclamaría:
      qué bellas y adecuadas las vistas
      del paisaje.

      Este es el momento
      donde la mujer árbol detiene
      su paso.

      ¿Qué sabes de ella
      sino su  esbelto gesto?

      Incluso estando erguida, el reposo
      verde se acomoda a sus caderas
      con un corte impecable
      como se ajusta la densidad
      del peligro
      al reposo del tigre.

      ¿Qué sabes de ella
      sino la inclinación
      de su cabeza?

      Así se retraen,
      mirando al suelo,  quienes bordean
      la esperanza, aquellos que repiten
      un nombre cuando los nombres cambian.

      Y todos los demás, entre tanto,
      pasean, se emocionan,
      intercambian saludos, contemplan
      el río,
      procuran que el tormento se dome
      en palabras;
      no se escucha ni un grito
      aunque el dolor les haya arrancado
      el corazón.

      Este es el momento
      donde ella se mira
      las uñas de sus garras.

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Jardí­n al mar 1605 Blog de poesí­a y otros textos Ogigia María Antonia Ricas