sábado, noviembre 27, 2010

En Hermes VII

El silencio habitado de las casas, de Matisse


      MOMENTO


      Hablas

      y una palabra a punto de perder…


      entonces enmudeces,

      la mano se paraliza en su bucle,

      -esto debe de ser el Paraíso,

      piensas-

      un niño juega a repetir la ley

      del rayo y su reflejo

      y la porción de tierra roturada,

      detrás de donde juega

      el avefría,

      desmenuza crujidos con la escarcha.


      Cierto olor,

      -qué deseo me trajo hasta aquí,

      piensas-

      una luz que se vincula al olvido

      sobre el hombro

      de veintiún niños que aún mantienen

      el olor de su madre

      amorcillo que reposa en el lomo

      de la fiera,

      pequeños adalides de afilados

      instrumentos.


      Vas

      desapareciendo,

      oyes

      el carillón que disemina un ángelus,

      -son creyentes, atesoran, pronuncian,

      piensas-

      si acabaras de desaparecer

      enmudecida, lenta, otro te re-

      emplaza

      y nadie, ni los niños... no se percibe

      el cambio.

1 comentario:

Inma BabiaS dijo...

Es muy grato asomarse a tus ventanas, poeta ;)

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Jardí­n al mar 1605 Blog de poesí­a y otros textos Ogigia María Antonia Ricas