jueves, agosto 20, 2009

En LA SIESTA DEL LOBO, una revista de Albacete

      Fotografía de Jesús García

Podría llamarse Ogigia, el territorio del tiempo suspendido, la isla de una advertencia demorándose. O el paraje donde la historia se repitió demasiadas veces en la violencia, en el ahogo del incienso, en la mordaza de los fusiles. Podría llamarse Ogigia porque en esta ciudad todo transita con la lentitud de su propio río y tener un amor, por ejemplo, es saber que puedes encender la vela propiciatoria del hechizo y su perfume cruzará ese río hasta llegar donde el amante respira, o porque sólo en uno de los claustros de esta ciudad hay un mono labrado en su gótico de deseo que provoca al santo de la paciencia. La belleza consigue diluir su mediocridad, la luz del mediodía de julio calcina cualquier imperfección y su hostilidad se vuelve demasiado dorada como para temerla. Así me nombra y me vuelve orgullosa: conozco su idioma y sé su nombre.



Requiem For A Dream - - Lux Aeterna

3 comentarios:

Jose Antonio G. Villarrubia dijo...

Que preciosidad.
Un beso

Anónimo dijo...

Nada puede contigo. Todo lo sublimas... pareciéndonos real. Dixit.-

Inma BabiaS dijo...

;) me sumo a los dos comentarios anteriores, poeta

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Jardí­n al mar 1605 Blog de poesí­a y otros textos Ogigia María Antonia Ricas