domingo, agosto 21, 2005

Beatriz Portinari



Mostrasi sì piacente a chi la mira*



Camino con los niños que cruzan el sembrado cuando la escuela al sol. Si viera el campesino cómo buscan perdices y engañan al reclamo, verdes más que la hierba.

Vuelo con la bandada vertical y silvestre. Es una tela fina rescatando la luz, jugueteando al ánimo…agita un aire corto y la impaciencia de esas ramas que alocan brotes de febrero.

Y dejo secos bulbos de niebla resistida que a ras de suelo rueda para que los amantes se sientan melancólicos en sus mesas de té.

Alguien que me ama lejos no duerme porque me ama; lo leo en mi semblante del espejo, sonríe como el autorretrato de Latour; lo leo en las macetas de margaritas nuevas, se vuelven a mirar, el infierno no existe.

Y soy de lo dorado: me rescata la luz, me imploran las perdices, me repite febrero, la abeja soñolienta que, inexperta, se huele, se quita el hielo y vuela.

Y viajo con mi amor aunque nunca conozca a quien me amaba.


*Verso de un soneto de Dante



* La pintura es de O. Redon

3 comentarios:

almena dijo...

Buenos días de nuevo, poeta.
Estaré intermitentemente. Pero sí.
Este "retomarte" ha sido por todo lo alto. Puesta la calidad en permanente y ascendente altura (me redundo o me contradigo?); la calidad aparte -decía-, hoy tu post ha sido de un disfrute estético especial.

Blog sin hombre dijo...

Quizá asi se vio ella. Amada hasta la extenuación y tan distante, como una profuga que no sabe de que huye, que quizá no sabe que huye.

¿Acaso ser amado debe ser una tentación? Sin ella no hubiera existido la divina comedia.

¿De tus versos que se puede ya decir? Experimente ese placer inmenso, solo aquel que lo resista.

Un beso, Ogi.

Miguelon dijo...

sentirse amado es una gozada que ya sólo eso merece la pena.

Un beso, y como siempre magistral.

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