domingo, octubre 23, 2011

SI ELLA NOS MIRA III



      LOS FANTASMAS DE ELISABETH VIGÉE-LEBRUN (I)


      Diferentes autorretratos



      Estamos muy cansadas del miedo.

      No es como el rizo que se desliza del lazo de vivir o del ala del sombrero de paja.


      No es el gesto discreto, una leve sonrisa inteligente que oculta el espanto, la certeza de algo temible que en nada se asemeja a la pasión.


      Estamos cansadas, bellas, libres, cansadas de elegir las huidas, de mirar los rostros que ya han muerto, próximos a cubrir de sangre las arrugas del cuello, las sencillas formas del amor.

      Sabemos
      que la muerte pudiera quedarse a vivir en la ciudad, en cierta calle vieja, donde breves muertes -o los pasos que dejan atrás la infancia acaecieron.

      Sabemos
      cuánto apetito tiene la muerte, cómo huele claudicar, tumbarse al lado de una hija enferma,
      verse
      muerta,
      tú, muerta,

      yo muerta
      en sus ojos.

      Sabemos cansarnos hasta ser la médula del cansancio, pero todo menos el miedo, menos el tizne del miedo, el habitante del miedo, su palabra cansada, su miedo.


1 comentario:

Anónimo dijo...

Te sigo. ¿ Para cuando te tendremos en las librerias?

Sí, todo menos el miedo.

Sara

Datos personales

Se ha producido un error en este gadget.

Archivo del blog




Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.
Jardí­n al mar 1605 Blog de poesí­a y otros textos Ogigia María Antonia Ricas