sábado, septiembre 03, 2011

XVI Signos sobre la tierra





      Flores del acantilado


      De la policromía al vértigo,

      de la tibieza al desabrigo,

      de la voluntad al naufragio.


      Mientras tanto,

      entre el punto de la ceguera

      de los niños y una dolida

      ceguera de las despedidas,


      entre

      la benevolencia

      de la arena

      y el miedo

      a la caída,


      esta mañana acapara

      todos los ángeles

      de septiembre.


      Cada movimiento genera

      un tacto semejante a besos,

      y cada cosa está esperando

      a ser rescatada

      de su inclinación al olvido.


      Entre un bálsamo que se extiende

      hasta el agua y las flores impo-

      sibles del único traslado


      esta mañana es vuestra.


      Tomaremos un té,

      demoraremos la partida.

1 comentario:

antonio dijo...

… Que el té sea muy largo, en sorbos, que dure,
Unas bellas palabras para ésta mañana con añoranzas ya del otoño,
Aun recuerdo el sabor del ocre

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Jardí­n al mar 1605 Blog de poesí­a y otros textos Ogigia María Antonia Ricas