sábado, noviembre 22, 2008

Hermes, revista nº 13. Segundo poema




      Anonimato

      La huella de mi pie tuvo su instante
      igual que la pisada del hombre de la Luna.
      Se aquietó la ceniza, el dios volvió su rostro
      hacia mi rostro
      y ardieron mis palabras
      enterneciendo el pecho joven de los guerreros.

      Pero al viento le gusta divertirse:
      lame la imperturbable dureza del basalto
      y nacen nuevas playas con su fuego vencido.

      Figúrate qué rápido bailó sobre la huella
      de mi pie.
      Ni escuchaba
      mi feroz disputa con el olvido
      ni atendía el agobio de los viejos guerreros.

      Ahora nadie sabe que alguna vez anduve
      junto a un dios invencible. Que mi voz mantenía
      la ilusión
      de un rastro no del todo pasajero.

      Ahora arrastra el viento mi nombre, un remolino
      casi alegre visita mi morada
      y no conoce nadie
      que estoy viva
      y el viento no repite lo que robó a mis manos
      y me estoy ocultando aunque estoy viva.


4 comentarios:

InmaBabiaS dijo...

Un placer leerte - me repito, porque así es ;) -

Algaire dijo...

Tus poemas si que están vivos y su lectura siempre es un gran placer.
Buen fin de semana.

Jose Antonio G. Villarrubia dijo...

Es precioso....

almena dijo...

Qué bien entiendo a InaBabiaS. Tampoco puedo sino repetirme en que eres eres una POETAZA como la copa de un pino.
¡pero de los grandes!

:)

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Jardí­n al mar 1605 Blog de poesí­a y otros textos Ogigia María Antonia Ricas