miércoles, octubre 03, 2007

En la pizarra un poema. I



EN LA PIZARRA UN POEMA se editó en el pasado mayo y se presentará, probablemente, durante el próximo noviembre.

El poeta Jesús Pino y yo hemos escrito este libro que es , ante todo, una celebración de los quince años de una Ongd de mi ciudad, Escuelas para el mundo.



La estructura es sencilla: fotografías de los distintos viajes a los países donde se desarrollan los proyectos de esta organización no gubernamental y, como compañía, textos poéticos de Jesús y míos. El libro se cierra con poemas escritos por niños nicaragüenses, seleccionados del libro de Poesía Campesina Actual de Solentiname, publicado en el año 2006.



Sólo aparecerán en el blog los poemas del libro escritos por mí, con su correspondiente fotografía. Todas las imágenes son propiedad de Escuelas para el Mundo



Y, como se verá, se han elegido fotografías no siempre referidas directamente a los proyectos relacionados con la educación; su entorno, los rostros, el color... también son el aliento de los mismos.



Los temas musicales son piezas recogidas de algunos álbumes del sello Narada, y de sus diferentes compositores e intérpretes.









Bou Lanouar. Mauritania


Vienen desde lejos.
¿De qué ciudad oculta vienen?
¿De qué grieta,
por donde supo el agua huir
bajo la arena, vienen?

Con la memoria de un jardín
se acercan. Con puntas de flechas
de otros hombres dormidos,
con mapas de rutas de polvo,
esos itinerarios
que en la noche
sólo son estrellas y frío
y, en la tierra, nadie.

Vienen… ¿vendrán a nuestro encuentro
con la canción que se regala
a los viajeros
como una piedrecilla azul
de la alegría?

¿Vienen para acercarse y mientras
vienen se les ha adelantado
su sonrisa?

Son casi un espejismo ellos
que vienen o van…

¿Será que van después de darnos
su tesoro, después del beso,
la piedrecilla?

¿Regresan al jardín del año
de las flechas de sílex, vuelven
a la residencia del agua,
al envés del tiempo,
a la primera voz
de las estrellas?

sábado, septiembre 29, 2007

Poemas desde el puente. Sargas, último poema



V

Azul de sarga o bermellón
con sienas.

Como se dispone
Pablo a la soledad
de su brazo ordenando tarros,
su ojo en el perfil de un objeto
cercano a la revelación,

así el día pinta su urdimbre
después de la lluvia:

penetran
los colores hasta el momento
de respirar, hasta la puerta
de par en par del mediodía;

sube la intensidad de tonos
que frecuentan los mirlos; tal
progresión de una gracia en calma
alisa la concha del mundo,
aseda piedras donde estuvo
un hombre.

Vuelve a llover, cualquier recuerdo
es hondo
y pastoso
como el índigo extraño al mar,
como el ocre que se encabalga
hacia La Sisla.

Pablo sabe
qué poco necesita el campo
para erguirse de tumbas, sabe
la diferencia de la niebla,
y al tocar la sarga, al mirar
las nucas de hilo,
crece una respuesta precisa,
ésa aromada del hinojo,
la que sonríe misteriosa
como Pablo Sanguino.


domingo, septiembre 23, 2007

Poemas desde el Puente. Sargas IV





IV

La piel es transparente, piel
de carne cruzada por viento.

Trazo fino porque la piel
de carne carece de lastre,
porque la carne sólo es sombra,
porque el tejido que reviste
la piel trama un cuerpo soñado,
entela,
cubre, da volumen, sostiene.

Cuerpo invisible con sus labios,
con su gesto,
con su quebrantada postura.

Carne de cuerpo para ser
tocada, rescatada desde
su desconocimiento
y capturada para ser
amada.

Transparencia de piel que trae
un deseo.



miércoles, septiembre 19, 2007

Poemas desde el Puente.Sargas III







III

Apesadumbrada extrañeza,
después se remansa en su viejo
secreto de estar al margen,
de estar alejado del triunfo
o del futuro. Hombre callado,
hombre que podría ser una
mujer, un oso de los bosques
agotando la precisión
de las abejas, la mujer
herida, el hombre golpeando
su frente contra los metales.

Sutil, lenta la mano. El dedo
índice quizá marca el tramo
del espanto o quizá mirar
nos deja sin palabras y hay
que meter la uña entre los labios
y arrancar palabras de sangre...

O, tal vez, el hombre pregunta
o es la mujer quien se ha llevado
látigos a la espalda. Calla
la extrañeza.
Callan en la piedra de atrás
los signos. Repiten constancias
del destierro
y callan.

miércoles, septiembre 12, 2007

Poemas desde el puente. Sargas I y II



I

La urdimbre del lienzo devora
cualquier argumento apacible.
En la mañana de verano,
detrás de los rostros, de sedas,
de las columnas de mosquitos,
un viejo dolor se reúne
con las sombras: trama otra vez
sobre la ciudad su tormento,
sobre la ciudad, la tristeza
de historias enquistadas entre
las soldaduras de las piedras.







II

En la lluvia la mano sabe
llevar el olor a humedad
hasta las cajas de huesos,
desechadas cajas de música
donde están plegadas palabras
olvidadizas. Hace tiempo
que no escucho danzar a niñas
envenenando el aire tibio
con su melodía de gestos
de amor. Hace tiempo de toda
la ternura.

La mano mojada, la mano
grande separando a la lluvia
de los augurios, a la lluvia
de por qué ya no me deseas,
por qué me he convertido en invi-
sible.

Esta lluvia de mayo forma
regueritos que cruzan bajo
las despedidas y alcanzan
cimientos con cajas de música,
con huesos verdes de la pena.

Hay niñas fantasmas mojadas
jugando con rótulas. Dan
a los cristales y detienen
el día. Y aplacan el polvo.





jueves, septiembre 06, 2007

Poemas desde el puente. Platos y bandejas de la serie Puente III





III Superficies

¿Qué pájaro habita en la alisada
textura de la melancolía?

El brillo
toma el recuerdo de un vaso blanco
de la infancia, una temperatura
blanca, muy tersa, apenas con nidos
que el pájaro feliz fue dejando.

Contrasta con el brillo del hielo,
con la parte blanca del grabado
(o gris)
del ángel. Durero conocía
el modo de escapar de los niños.

Paso la mano sobre el presente
de la transparencia, y delicados
fantasmas y pastelitos para
las bandejas de la fiesta en junio…

Paso la mano por el instante
que el tiempo respeta aleteando
como un pájaro.

Después caerá el blanco
y se hará añicos.

Le diré a Pablo que guarde arcilla
y cristal
y el agua
y un exquisito tacto

porque
vienen días de pájaros yéndose,
de blancogrises ángeles sin
sueño.
------------------------------
Nota: En realidad, el tema musical es un duo entre Villalobos y Piazzolla,pero no ha quedado reflejado.

miércoles, agosto 29, 2007

Poemas desde el Puente, Platos y bandejas de la serie Puente II





II Colores



      Cobalto


Ahora se despejan las nubes.
Un aire frío, con los últimos
gatos de hielo.

Continúo
pidiéndote:
mírame.
Si supiera tocarte, mayo
desnudaría su sexo azul
-como Krisnha con Rhada, ansiando
ella, él dibujando una música-,

mayo lo mancharía todo,
tinta, casi escritura tuya
pronunciando
Nairamarina.

Lo mancharía todo: gozo,
-por fin si me miras y puedo
tocarte- más gozo, más dios
zarco, vinoso dulce,
ebrio de ti y de mí.

Y desnudaría mi sexo.

Estoy hecha de la flor de acacia,
mánchame el blanco,
sumérgeme.




      Antimonio


Melancólico bordear
de ajenos signos donde nunca
te besan, donde siempre son
los otros quienes se envenenan
de sonrisas, de pulpas ar-
dientes como frutas en islas
cegadoras.

Una transparencia amarilla
de envidia lenta y de maneras
elegantes al renunciar
a una muerte transida en gozo,
el único aniquilamiento
que florece.

Ciertos trazos delatan, ciertos
bordes de ausencia, bordes lisos
a fuerza de sal.

En el amarillo no se oyen
gritos. Suele ser silenciosa
esta actitud: vivir aparte,
residir en la orilla.



      Cobre


Si marca el óvalo de los rostros
que permanecen en la pregunta
sin descanso, distantes de tanto
caer, mayo viene demasiado
cálido y desmenuza la piel
de los puentes y se balancea
en la enloquecida indiferencia
de los vencejos.

En mejillas distintas se intuye:
sólo es un trazo, sólo un vestigio
del tiempo ocupado por la savia
voraz de las caricias, un rastro
de abanicos carnívoros, cloro-
fila espesa dentro de la boca
cuando nos besábamos y nunca
acababa la humedad y nunca
necesité conocer tu nombre.

Y las cejas, o la nariz de otras
caras son eso, verdes, son carne
de lo que crece entre la alegría
y el quebranto, son de verdinosa
despedida,
más que semblantes, el recorrido
de las orugas intoxicadas
por los álamos.

En esa muda presencia mayo
acaece con su verdadera
respuesta.
No tiene palabras. Los vencejos
se envician también de un vuelo verde.



      Manganeso


Desvío la mirada en la tarde
de las separaciones. Propongo
a la temperatura que mueve
el pelo de la siesta canciones
viejísimas de no atormentarse.

Queda poco en el dibujo. Vuelvo
al negro, no como señales
de la pena sino que el perfil
oscuro apetece, finas líneas
marcando lo importante, silencio.

Por una vez quiero apaciguar
eso que vendrá seguro y filo
y adiós y vaciado y ausencia.

Lenta paso el dedo por el ángulo
del instante. Así el tiempo claudica.
Así está tranquila la mirada.

Y, más allá, una sutil destreza
en el movimiento de muñeca
que el ceramista refina para
atrapar golondrinas
en los ojos del Puente.











    miércoles, agosto 22, 2007

    Poemas desde el Puente.Platos y bandejas de la serie PUENTE I










    I Los rostros

    Si me nacen crías de gato
    en el cobijo del alféizar
    pensaré en la melancolía
    que pule estas arcillas donde
    me reflejo:

    breves bolitas
    todavía ciegas, ajenas,
    pura necesidad, tiránicas
    demandadoras del instinto.

    No da tiempo a imaginar gestos
    distantes, apesadumbrados
    y con un cierto misterio bello
    en el trazo de su mirada.

    Los rostros. Las renuncias.

    Oigo
    el pequeñísimo gemido;
    es tan rotundo que podría
    agrietar los diques del mar
    de la tristeza y todo en sal
    se alzara,

    y nada el pensamiento,

    nada sentir,

    sólo Zoé,

    y sólo sola.

    jueves, agosto 16, 2007

    Poemas desde el Puente.Tres platos de la serie Pájaros III





    Tres platos de la serie Pájaros III


    Si fuera hierba y tú la tibieza
    del agua oscura. Todo mi cuerpo:
    movimiento del tornasol del verde
    hacia la gruesa gota exquisita
    de índigo que tu labio me muestra.

    Si aprendiera a volar y tuviera
    el aire amarillo de tu rostro,
    me dirigiera como un instinto
    o dardo en la atmósfera
    del planeta donde morir…¿ qué
    palabra es palabra sino abrazo?

    Y fuera por los arcos del puente
    y viniera trayéndote briznas
    rojas de los que enseñan heridas
    igual que el sabor de las granadas.

    Si esa palabra mía vidriara
    pedazos de comida del plato,
    o tus secretos fibrosos o
    aprendiera a volar y del nido
    del miedo empujara huevecillos
    tristes como hace el cuco.

    Y fuese verde en ti, deslizara
    mi cabeza y mi vientre y mi sexo
    al agua del añil amoroso.

    Y me cruzara, me detuviera
    en el instante de recibirme,
    de incorporarme en ti, de perder
    todo.

    sábado, agosto 11, 2007

    Poemas desde el Puente.Tres platos de la serie Pájaros II





    Tres platos de la serie Pájaros II


    Pájaro transido ajeno al mundo,
    pequeño arbusto acechado de agua.

    Cuánta sed, cuánta, es tantísima
    que me doy en la frente con el plato
    y lo muerdo por si dulce hubiera
    ese regalo, sonrisa tuya
    lejos.

    Absurdamente
    enamorada lejos te miro, fuera
    del mundo.

    Acaecen los crímenes, locas
    noticias
    -qué peligrosa es la primavera
    para la soledad-

    y si me vieras con esta fuerza
    ajena a todo, pájara ajena,
    un aliso imposible ahogado
    de agua. Cuánta, cuánta es la sed, cuánto
    cielo en tus ojos para volar,
    qué lejos.


    martes, agosto 07, 2007

    Poemas desde El Puente. Tres platos de la serie Pájaros I

    Esta nueva serie de poemas está dedicada a la obra en cerámica y en pintura del artista Pablo Sanguino. Me gusta mucho su actividad creadora y, además, el que me considere amiga suya es todo un honor.


    Para acompañar a las imágenes y la palabra un compositor que también me es muy cercano:Heitor Villa-Lobos.





    Los poemas están agrupados según el orden con el que presenta su obra el propio Pablo Sanguino.















    Tres platos de la serie Pájaros I



    El gesto me nace de una arteria
    que pregunta por qué no me miras.

    Soy de la tierra donde los nidos
    se posesionan del corazón
    urgente, y no voy a cambiar.

    Salgo
    furiosa por no saber tenderme
    a tu mirada, matiz violeta
    del semicírculo bajo el ojo.

    No me dejas mirarte, nunca, na-
    da, no, no,
    pero de mi sangre interminable
    surgen los diez dedos voladores,
    surge arcilla o la ceguera que oye
    el miedo: como una bestia va
    hacia ti para morderlo, pájaro
    con dientes, vuelo cruzando el ansia.

    Picotea el negar y lo daña
    hasta amarte.



    jueves, agosto 02, 2007

    Último poema para GEORGIA O´KEEFFE









    Campo de algodón

    Más allá de las montañas añiles
    ni los trenes ni los soldados,
    ni la prohibición,
    ni el olor de vivir
    alzan su grito
    para entrar.


    Este campo
    es tu planeta.

    Esta dimensión inicial
    de los arbustos con viento tranquilo
    es tu soledad
    que, cuidadosamente en llamas, crece
    cuando lo ves levantando su brazo
    no en saludo
    porque es tu brazo levantado;
    su manera de caminar
    en tus pies y en tu pensamiento,
    y en tu certeza de que nada
    existe salvo su cintura
    al girarse.

    Este silencio
    que el dolor no alcanza.

    Algo de esta belleza quedaría
    trenzándose
    o de este amor, si hubiera
    .

    lunes, julio 30, 2007

    Poemas para GEORGIA O´KEEFFE VI







    Lake George

    Apenas
    rozan el agua los insectos
    que vendrían a tu papel
    con mínimas gotas
    y escribirían que tú puedes
    andar sobre la superficie
    y sin peso
    alcanzarlo.

    Alcanzarlo,
    cruzar la silenciosa plancha
    pulida,
    llegar a él,
    contarle que en el fondo has visto
    a una mujer llamada Nairam
    que quería morir
    y tenía tu rostro
    y el dolor que has vencido.

    Lo alcanzarías
    y él te respondería: nunca
    nos pertenece
    la canción de los ahogados
    en su triste reflejo.




    jueves, julio 26, 2007

    Poemas para GEORGIA O´KEEFFE V






    La concha

    No necesitas
    tumbarte en la playa,
    que el agua alcance vuestros pies,
    que una divinidad balsámica
    os favorezca desde el mar.

    Te meces
    en la espiral blanda,
    en la madreperla,
    tornasola
    para ti.

    Hasta dónde
    continuará la flecha curva,
    te preguntas,
    de su amor,
    hélice a qué centro
    como brazos de una galaxia,
    como remolino
    molturando tu más poroso
    presagio.

    Así latiría
    la forma del mar,
    pequeño bígaro morando
    en tu tesoro.


    lunes, julio 23, 2007

    Poemas para GEORGIA O´KEEFFE IV




    Casa II




    Perfectos
    los relojes,
    contemplas la ventana en luz,
    ese cuadrado que resume
    su compañía,
    libros comunes,
    postres con la misma cuchara,
    un solo vaso
    para el licor de hierbas.

    Cuando estás fuera y ves
    y sientes un aroma
    de seres que se mueven
    atraídos por tu latido.

    La casa
    es otro animal con un ojo
    abierto.

    Él sabría que tú estás fuera,
    conociendo la oscuridad,
    hablando a la lechuza,
    comprendiendo palabras
    de aquello que descifra quien,
    alejando el temor, percibe
    la escritura nocturna,
    conversación nocturna,
    las estrellas.

    viernes, julio 20, 2007

    Poemas para GEORGIA O´KEEFFE III







    Desde las llanuras

    Adquirir la costumbre
    de observar el arco amarillo
    del verano,
    la tarde sin intromisiones
    sobre la tierra roja o cielo,
    sentados en el ángulo
    fresco con un secreto,
    más bien una impresión
    porque
    quemar la soledad consiste
    en lo sencillo que resulta
    decirle
    de un pensamiento,
    tarde de fuego en la llanura,
    en ti,
    y que él asienta
    porque
    aquello que expresas coincide
    -suele ocurriros-
    con su silencio,
    los dos incorporados
    al regalo del cielo rojo
    de la tierra.

    Es íntimo,
    lo sabes.

    martes, julio 17, 2007

    Poemas para GEORGIA O´KEEFFE I I





    Casa I

    No lo verías
    sereno en la entrada y callado
    pero lo sentirías.

    Estás plantando las petunias
            azules.

      El mediodía tiene un irse
      del dolor;
      su leve eternidad, almena
      donde eres tan preciosa
      con tus gestos, querida.

      Luz en tu inclinarte a la tierra.
      Estás plantando el terciopelo
      sin enigmas.

      Luz que no surge desde un bíblico
      capricho
      sino que burbujea
      de ti y anega de esplendor
      amoroso la tierra.

      Él observaría tu espalda,
      tu inclinarte sin miedo,
      y no le urgiría un abrazo,
      ese terciopelo
      confiado.

      Si estuvieras allí,
      y si él,
      y si la casa...

      viernes, julio 13, 2007

      Poemas para GEORGIA O´KEEFFE I

      Una nueva serie, también dedicada a la pintura. A la fascinadora pintura de GEORGIA O´KEEFFE. Hay numerosas páginas que refieren la obra y la biografía de esta extraordinaria artista. Reseño una, simplemente, la del museo Thyssen- Bornemisza, que puede llevar a otras páginas interesantes sobre O´Keeffe.




      La música que acompaña a las palabras, a las imágenes: STEVIE NICKS.
      Me encanta, desde hace muchísimo, la voz de esta mujer. Pero realmente, para el primer poema, Gypsy (un tema que me sigue gustando y que me trae magníficos recuerdos...vivos) del grupo donde Nicks fue solista: FLEETWOOD MAC.





      Titulé esta serie de poemas Bajo el árbol de Georgia O´Keeffe.



      Poemas y música para el verano...








      El árbol de Lawrence

      Porque tu sangre
      suba por el tronco animal
      y cada estrella
      una ciudad a la que viajes
      suntuosamente vestida.

      Pareces muerta de tristeza,
      acostumbrada a lombrices
      que oxigenan tu carne.

      Se mueven tan altas
      hojas y hojas. Quien,
      con ojos sin incertidumbres
      escucha en la noche silencio
      y calma salvajes,
      conoce el nombre de esta vida
      en las hojas.

      No quieres recordar ni hallarte
      arenada de llanto.

      Entrarás en las ciudades blancas, lejos
      de astronomías solitarias.

      Tu sangre
      casi gozosa explora el tronco
      y escribe tu viaje en su pulpa.


      lunes, julio 09, 2007

      Poemas para Giovanna Garzoni y IV










      Flores en un jarrón de vidrio

      ¿Qué motivo ornamentan
      si en la sala la luz
      truca su reflejo y posee
      el aliento del habitante
      fantasmal?

      Escuchas los susurros
      que un palpitar otorga
      al ajetreo de la calle;
      tránsitos contumaces
      y efímeros
      hirviendo de intenciones
      y señuelos.

      En el cristal descansa
      el envés de existir,
      materia que la luz apaga,
      pulida piedra.

      Y atrapas una mota
      de polvo
      con tu nombre
      del haz que alcanza el aire tenso.

      Mientras tanto ornamentan
      la habitación vacía.







      miércoles, julio 04, 2007

      Poemas para Giovanna Garzoni III





      Flores en un jarrón sobre base de mármol con dos caracolas y mariposas


      No, no es el mar ni la palabra
      del mar
      que murmura sobre la muerte.
      Esa muerte te arrulla
      desde el frío.

      Fragancia del jardín que asusta.

      Mira:
      cada flor abierta domina,
      cita
      con su fingida lentitud
      pero guarece
      una simiente del olvido,
      larva que robará los modos
      del triunfo.

      Muerta cada flor aunque amada.

      Y el rumor de la muerte
      mece al frío.

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