
Solentiname. NICARAGUA
Todo se resume en ser mirada:
los nombres, tenaces atavíos,
amores de palabras nocturnas
-esos amores equivocados
con peligrosas palabras dulces-,
jornadas sucediéndose iguales
para que no se rompa una ciega
ilusión de lo eterno.
En ser mirada, en ser rescatada
sin asegurarme la alegría;
ser mirada, ser escogida
de entre la indistinción, de entre mezclas
fugaces…
Porque los dioses, cuando me miran,
no se están obligando, no juran
dádivas, no me ofrecen confianzas.
Sólo me despiertan,
Sólo me revelan.




