
© Ricardo Martín
La indiferencia del mediodía
se refleja en su intangible alhaja.
Desde La Cabeza baja al río
la luz, se entretiene entre las cañas
y, si hace un instante aún la sombra
chapoteaba en la presa, ahora
tanta luz recorre el pañueleo
de las garcillas.
Y, mientras se exhibe este fulgor
con su indolencia azul, tal vez cerca
alguien pliega su amargura para
que nadie la vea y luego baja
a la orilla y la pone en el agua
y flota hasta que un pez curiosea
y se la lleva.
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La foto es de pequeñas dimensiones; no la conseguí mayor...no quedaba bien escaneada del libro.






















