viernes, enero 13, 2006

Segunda parte, primer poema



Blue cloud


Lo rodea todo desde una claridad
que no permite adormecerse a los gorriones.
El calor confunde esa llamada con grillos
enamorados y centellea la hierba
como un vino aloque que alguien vertió en un vientre
ofrecido, tendido y lejos del recelo.

¿Verdad que esta noche no parece la noche?

Un fulgor de luz abrasada cruza el aire;
los asesinos de ojos de sirena acechan
roedores de insomnio en la orilla del río…
pero no nos vigila su silbido untuoso
ni la culebra, allí abajo, donde la noche
perfuma peligrosa y sisean sus zarpas.

Me miras en este resplandor que rodea
todo: mis labios, del color de la sagrada
piedra con estrellas, tus labios acercándose,
y veo a tu mano bajar entre mis pechos.

Todo es una sombra que arde sin aflicción,
densidad complacida que guarda la luz
cuando se fuga
de un día de verano y nos abraza a solas.

lunes, enero 09, 2006

1ª Parte, segundo poema





Green divided by blue


La ráfaga del martín pescador,
un breve pensamiento
conteniéndose
en el vuelo inicial de la belleza.

De la belleza de la flecha incisa
en el río
para tanto apetito:
consigue el alevín que no fue cauto
y sin frenar captura una libélula
descabalgada y torpe con su brillo.

La esmeralda veloz tiene la mágica
ausencia del dudar o detenerse
por mirarse; su aletazo es la brisa
que queda tras arder
una intención.

No puedo conquistarlo,
ni siquiera observar su a ras del agua,
su posarse en la rama,
irisarse
entre las hojas finas y la seda,
más que celeste, abril.

Y el tri-trí
que parece citarme
oculta
su posesión preciosa.

Esto es vivir, sucede a cada instante.

Sólo alcanzo
a contemplar, flotando, el pensamiento
en el agua,
un reverbero glauco,
apenas una estela de lo vivo.

viernes, enero 06, 2006

1ª parte, primer poema






Green, white and yellow on yellow


Algo fresco que en nada se parece al tegumento
del diamante ni a la tersa porosidad del mármol
pulido de la pena.

Algo fresco entibia con una bocanada de aire,
deshabita la persistencia del helor que aturde,
templa, desocupa el exceso de las alabanzas
en las noches enormes
sin pájaros nocturnos, sin caderas desasidas.

Algo fresco y, sin embargo el día, de tan azul
verde muestra su gesto, su cielo, su libro de horas
abierto en una sonrisa de adiós, por fin, al hosco
semblante de febrero.
Y una terneza verde
de puro azul pronuncia casi albar esta mañana.

¿Cómo puedo ignorar la vocecilla de las prímulas
que, por un algo fresco y claro, jaldes parpadean
leves, tapizadoras?

¿Cuándo tendré un instante más dorado que este signo,
el rastro del instante
donde apenas respirando me convierto en aliento
de algo que ayer no estuvo
y en la mañana, ligero igual que un soplo, acaece
y sonríe salvaje?

¿Cuánto, del fresco y blanco misterio que ciñe a un mundo
surgiendo de improviso,
dice mi nombre y me desviste de las ropas crudas
y me da una raíz
y me inaugura?

Nueva serie

Bien, Día de Reyes. Nueva serie de poemas. Ésta pertenece al libro JARDÍN AL MAR, publicado en el pasado año. Mi amiga almena, fiel lectora, y mi querido blogsin ya los leyeron en el anterior blog; quizá también alguno más de los lectores.

La serie, dentro del libro que he citado, se titula TOPIARIA DEL COLOR y está dedicada al pintor Mark Rothko. Descubrir su pintura fue oír cómo habla la plasticidad, cómo escucharla...y fue aprender a mirar.

Su estructura: Cuatro partes-tal vez las cuatro estaciones- y, en cada una de las partes, varios poemas. Éstos suman un total de nueve. Los títulos de los poemas son los mismos que llevan las pinturas elegidas.

En fin, ahí van...

miércoles, enero 04, 2006

Última fotografía, último poema


En lo más silencioso habita
una belleza que se ignora,
un fuego inextinguido.

Dime cómo mirar
para quemarme.
















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Última foto, último texto de esta serie, del libro EL ESPEJO DEL VIENTO. Mañana, más...o pasado....otras imágenes queridas, otros poemas.

domingo, enero 01, 2006

Penúltima foto, penúltimo poema






Los gatos,
como niños que son, saltan los charcos
para vencer el agua de una selva.

Los niños,
más gatos que otra cosa, merodean
caricias que no piden. No hacen caso
a tu llamada.
Escapan.
Vuelven.

Los gatos, cuando salen de la escuela,
ríen.
En la escuela maullaban con la tinta,
ahora se ríen de la humedad
del aire,
de su lágrima adulta.

Los niños ablandan cada columna
con su pelo tan suave.
Juegan a hacerlas dulces y pequeñas
y las columnas bajan galerías
por oírles hablar en el idioma
de los gatos.

La plaza se abre más
porque los niños buscan sus gateras,
porque los gatos mojan sus zapatos.

miércoles, diciembre 28, 2005

Poema, fotografía





Lo que atesora la memoria
ignora el frío de la prisa.

Una luz de julio se ha quedado
en los soportales
aunque esos días de nublarse
y lluvia en La Mancha se peguen
a tu piel como una tristeza,
como algo más cierto
que

...”Pero ¿qué digo?
Que me estoy atravesando
el corazón; no es posible
resistir a lo que paso:
toda el alma se me abrasa.
¿Para qué, cielos, lo callo
si por los ojos se asoma
el incendio que disfrazo?”­*

Lo que atesora la memoria
es una lluvia enamorada
en esos días de La Mancha
grises.

Sólo el amor, que escapa siempre
de los retratos y los lamentos,
suele hablar. Nadie se detiene
a atenderlo.



­ *De EL DESDÉN CON EL DESDÉN. Agustín Moreto.

sábado, diciembre 24, 2005

Otro poema y otra fotografía





Aún no sopla el ábrego
con su lengua de lluvia
calando la camisa.

Sólo un potrillo saltarín
que no adquiere la fuerza
necesaria,
que juega como un rizo,
que ni siquiera desordena
el polvo.

Todo está detenido, amable
al mediodía, sin cansancio.

Te imaginas más alta
que el don de las campanas
y perfecta.

La cotidiana pesadumbre
queda lejos, allí,
se mueve ajena.

Volar si tú quisieses,
vencer a las gigantas
y su malicia.

O jugar con ese caballo,
caracoleando
desde un viento muy fino.



(Este poema está dedicado a un caracol misterioso. Va en bicicleta, le gusta el mar levantisco y provocar al viento...No sé su nombre pero, ¿qué más da? Es sólo un nombre, no importa mucho...)

miércoles, diciembre 14, 2005

Poema y fotografía

Una destreza se anuda a un ritmo y origina la levedad.

Tus muertos están de tu parte.

Sientes su respiración transparente en los nudillos de tus manos y concentrarte en la blonda es una conversación y les dices: vuestra caricia es la flor de los hilos; estáis tan cerca que os oigo mover por mí los alfileres.

Sabes que cada cual carga con un secreto, que las mujeres en compañía tienen a sus muertos detrás, protegiendo su espalda, enjugando las lágrimas que no deben salir en la tarde tan hermosa de la plaza.

Les dices a tu abuela, a tu tío: miradme, voy tejiendo un encaje con mi propia cansada materia, un camino de mesa para que sostenga mi nombre ínfimo.

Hablar con las otras mujeres lleva un aire teatral y convencido.

Nada es verdad salvo mis muertos, piensas, nada que no sea dibujarlos sobre el almohadón y pedirles pequeñeces porque están sentados con los dioses de la Nada.

Después te irás con ellos cuando cese el dindón de los marfiles.

Quizá tu hija venga a restablecer lo que dejaste o quizá únicamente muertos anuden lo ligero en los bolillos.

miércoles, diciembre 07, 2005

Una de mis fotos preferidas del fotógrafo, con el poema, claro



El mensajero se detiene por un instante antes de hablar.

Venía del resplandor de las islas, de los miedos en los cruces de caminos, de los mercados y la suerte, de las calles de tu ciudad por donde escapan los ladrones.

Interpretaba a los extranjeros y una leve sospecha se trazaba en sus rostros tras los pactos.

Las serpientes del kerykeion no acababan nunca de trenzarse.

El mensajero piensa cada palabra antes de hablar y elige una que se desvíe a la verdad y a la mentira, otra que golpee amorosamente con su mal, y para la última escoge un filo que penetre fatal y limpio y que su herida no se cierre nunca.

Ellos son terrenales y aún no atienden a los avisos.

..........................


Tu padre, que conocía bien el fuego y los metales, te llevó de la mano al Museo del Prado.
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(La foto me recordó el cuadro de Velázquez, cuando Vulcano está a punto de recibir la visita del Mensajero, del engañoso e inigualable Mensajero)

jueves, diciembre 01, 2005

Otra foto, otro poema


¿Con qué música baila el lienzo
escapado?

¿Qué música del día
de volar?

Cometa sin bramante, pájaro
del recuerdo de harina.

En la reja del aire, nido
quieto,
el silencio captura el aire;
en el arel del aire
hay un silencio con voz de hombre
llamando a velas blancas.

Y el lienzo arriba, arriba, lleva
una palabra loca,
una bandera del país
de los ríos sin peso,
una carta,
un vestido de novia; lleva
el pan que se ha mudado en nube,
la miga de ese pan
sobre la vela de los barcos.

El cedazo del aire
lo reclama,
lo quiere para sí,
para cosérselo a la piel,
para besarlo.

sábado, noviembre 26, 2005


De la materia de la sed,
sumisa carnadura de la tierra;
de la materia donde flores
caminaron con su pequeña vida,
y el viento acarició su vientre
callado, acogedor de sangre,
vientre dócil, intenso, que serena
a los muertos.
Del laborioso tacto que transforma
el cuerpo maternal y todo
el ser de quien se inclina crea
y se concentra en tal prodigio,
se envuelve de silencio imprescindible
y amalgama una forma que contiene
un planeta
y ya no sólo arcilla es la costumbre,
no sólo de un objeto el alma
moldeada
se muestra.
De esa materia calmas la avidez
del agua:
te sumerges en tus manos alegres,
tomas un regalo escondido
y ya eres el agua misma, eres
un objeto de amor tan necesario.

martes, noviembre 22, 2005

Poema con foto del libro "El espejo del viento"


Para que una porción de sol
no más grande que una manzana
dore los muros y florezca
cuando la hora
de la melancolía,

para que distingas el rostro
que te corresponde expectante:
se aproxima y un regalo suyo
llena tu casa
con su lazo de fuego,

para que quien regrese sepa
perdonarse el pasado
aunque la austeridad rechace
cualquier adorno,
cualquier añadidura al hecho
de ese encuentro,

una estrella mínima allí,
tenaz, consoladora,
luce
humana y breve.

( Y el campo
es ancho y grande y noche
.)

...Y su parpadeo pronuncia
tu nombre.

jueves, noviembre 17, 2005

Esta vez poema corto con su foto


Con su raro alazán
recorre sus dominios.

Quién jugó a caballero,
cuando la infancia escoge
ser eterna,
repite lo que anduvo,
no se cansa del tiempo.

sábado, noviembre 12, 2005

Poema y foto


¿Escuchas, mientras habla contigo de las cosas, el golpeteo de la cárcola?

Con qué facilidad mueve la vida su lanzadera: en tu serena urdimbre enfila un hilo rojo de dolor o de placer vertido, un hilo blanco de la ausencia de culpa, amarillo del mar, de ese otro mar cercano que enceguece. Y azul de ojos amados de quien niega. Luego la vida tupe con el peine tanto dibujo, a ti, para que quepa más del daño o del asombro.

Tú dormías vacía de siluetas y de ángulos. Y al concluir la red te tenderás.

¿Escuchas, mientras te habla la tejedora, el murmullo que la mañana trama sobre ti?

domingo, noviembre 06, 2005

El poema con su fotografía

¿Quién distingue la densidad
del tacto?

Dime qué diferencia se halla
entre la huella de la flor
y su perfume.

Cuando el lienzo escapa, un reflejo
se reúne, se fortalece
y el recuerdo recobra
lo perdido:

rastro del giro vuelve
transformado en el muro,

fantasma del moler regresa
y se posa en el encalado
como un pájaro negro,
sólo negro por abrazarse
al blanco.

Dime que ese pájaro tensa
sus alas
y se yergue para volar.
Dime que vuela.

domingo, octubre 30, 2005

Siguiente fotografía


Conoce lo oculto, sostiene
la calma y la ceniza.

Luz,

entre tanto, que se enreda,
que juega, curiosea.

Conoce la tierra mojándose,
huellas de mineral
de sol a sol,

pieles de insectos,
crujidos de semillas,
diminutos guijarros hechos
de sed,
el ángulo del alba
en el talón pulido
por las horas
y oficios del cansancio: puntas
de flechas sin gritar hendidas
suela adentro.

Y restaura la prisa,
esa parte del pie que vuelve
a casa;
lima, en el puente,
restos de escamas de animales
de polvo;
raspa, acuchilla, mide el cuero
que ajuste a curvas suaves,
próximas a la arena,
y cose donde ceden
junturas o una vida,
veredas cotidianas, días
de fiesta
cuando el calzado es fino.

Luego abrillanta con betún
y observa el desenlace
y apura el equilibrio
del cigarro.

La luz sigue en el juego,
sigue curioseando
y es septiembre.

domingo, octubre 23, 2005

Otra foto de "El espejo del viento" con un poema


Si los tocas
todavía conservan
ascuas,
no sólo un ornamento
durísimo,
no sólo un negro
resplandor.

Si los tocas,
palpas su tacto de metal herido,
quieren abrir el cuerpo que protegen,
quieren negar su muda resistencia.

Abrir en dos el pecho del silencio
al sol del mediodía más pagano;
abrir de par en par
la penumbra de un cuerpo
en soledad tan frío.

Y que ese cuerpo beba de visitas
extrañas,
que su cintura
se deje acariciar,
y que su pecho tiemble,
que la casa reciba
al viento aventador de su salitre,
el llanto seco, el llanto.

Si los tocas se ablandan
despacio, si los tocas
desisten de cubrir,
mira, se endulzan.

sábado, octubre 15, 2005

Otra foto


El humo antiguo del deseo
conversa
con el calor.

Un misterio femenino flota
entre los abanicos.

La respuesta sagrada
recorre esa materia de humo,
tiene los ojos de quien vive
creyente,
son ojos de mujer,
ojos de madre que rescata
al hijo muerto de la muerte,
lo desclava
y lo acuna,
lo abanica,
le da en el corazón
para que mueva su regalo.

¿Qué importa ahora el tiempo
que carece?

sábado, octubre 08, 2005

Otro poema sobre una foto de "El espejo del viento"



No has dormido porque la alegría perdura en su sueño con los ojos abiertos, bien abiertos, impaciente.

El día augura una promesa de burlas derrotadas, una impresión de conocer tu sino.

No es otra cosa que un temblor jubiloso el dedo del amanecer cosquilleando en la cadera de la noche, despertándola, ocupando su cama con un ruido rosado.

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Jardí­n al mar 1605 Blog de poesí­a y otros textos Ogigia María Antonia Ricas
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