viernes, enero 25, 2008

Entra el viento de olor ciruela...IV






        Mujer con ánfora




        Sostenida
        por dos plumas
        si camina
        o regala.

        Es la arcilla
        que levanta
        del letargo
        a las aguas
        y reúne
        en un vaso
        la raíz
        del milagro.

        ¿Qué nos trae
        de la linde
        donde diosas
        antiquísimas
        se acomodan
        sobre el pánico?

        ¿Qué oro trae,
        qué manzanas
        esquivando
        la certeza?

        Tú la llamas
        agraciar,
        conceder
        una luna.

        Yo la llamo
        peligrosa
        alegría.




De mismo título que la pintura.
Música de Ernesto Nazareth

viernes, enero 18, 2008

Entra el viento de olor ciruela...III








Bañistas en el río




Fronda, a la manera de una cúpula, guarda
lo privado que permanece resistiéndose
con el río, con la fresca pigmentación
de los cuerpos.

No es recordar ni la nostalgia
del agua oscura, viva, limpia…
bebe reflejos,
acechadas de abejaruco.

No, no es desear lo imposible.

En tu rostro, hermano, manchas de sol y sombra
con las ramas, con las avispas.
Sé que el pez del mundo se sostiene en mi pelo
mojado sólo por antojo
y entre los dedos de los pies de Raquelita
se deslizan algas del júbilo.

Y las mujeres de la orilla
nos conceden
un obsequio libelulado,
nos besan sin verlas, nos cubren
con su secreto sin evocar la amenaza
de los sacrificios.

No, no es desear lo imposible.








Música: Mozart Camargo Guarnieri
La pintura de Matisse lleva el mísmo título que el poema

sábado, enero 12, 2008

Entra el viento de olor ciruela...II





Ícaro




Alcanzar los insectos que comen partículas
lunares al amanecer,

congregarme con los vencejos despreciando
el sentido común, el lazo
discreto de la insuficiencia,

precipitarme hacia la altura,

que me crezca la barba joven
de Matisse atado a la cama,

caer, que estalle el corazón,
que se me abra el pecho de escarcha
diciendo adiós al Everest.

Yo soy más poderosa, soy
más frágil.



(Música de Ernesto Nazareth
Título de la pintura: Icarus)


lunes, enero 07, 2008

Entra el viento de olor ciruela... I





Finalizada la serie de EN LA PIZARRA UN POEMA vuelvo a la pintura.



En este año 2008 Jesús Pino y yo volveremos a publicar otro libro juntos : ENTRA EL VIENTO DE OLOR CIRUELA, dedicado a Matisse, por mi parte y, por parte de Pino, a Mondrian.




Como ya están en imprenta "estos papeles" iré poniendo los poemas sobre Matisse. Sus titulos son los mismos que los de las pinturas elegidas. La música que los acompañará se acerca a Debussy y a dos compositores brasileños de clásica: Ernesto Nazareth y Mozart Camargo Guarnieri.





H. Matisse fotografiado por Henri Cartier-Bresson



Henri Cartier-Bresson nos cuenta cómo, dificultosamente,
el otro Henri
se levantaba de la cama para saludar al enigma
joven del día, marinero.
Estuvo tumbado pintando con el gato negro tranquilo
entre las piernas y una luz
sólo de esa mañana.

El otro Henri
diferencia en el luminaria
briznas del pasto de la noche, rezagadas y juguetonas,
tras lo suntuoso
de tanta claridad salina.

Imperceptibles pizcas
de visitantes
que han curioseado sin ruido en las salseras del color,
visitantes que pretendían
transformarse en azul de Niza.

Cartier-Bresson contempla al otro
Henri
cómo, elegante de perfil,
octogenario,
zurea a sus palomas. Viene
una de ellas, revolotea en la cabeza del fotógrafo
y halla la afinidad del hombro
de Henri M.
Ella coquetea, acaricia con una pluma la barbilla
familiar y, por fin, se aquieta.

Cartier-Bresson
oye decir a la paloma:
cada mañana te amo más,
más a tus alas, pronto el vuelo,
pronto, pronto tu vuelo.



domingo, diciembre 30, 2007

Último texto de EN LA PIZARRA UN POEMA




Solentiname. NICARAGUA


Todo se resume en ser mirada:
los nombres, tenaces atavíos,
amores de palabras nocturnas
-esos amores equivocados
con peligrosas palabras dulces-,
jornadas sucediéndose iguales
para que no se rompa una ciega
ilusión de lo eterno.

En ser mirada, en ser rescatada
sin asegurarme la alegría;
ser mirada, ser escogida
de entre la indistinción, de entre mezclas
fugaces…

Porque los dioses, cuando me miran,
no se están obligando, no juran
dádivas, no me ofrecen confianzas.

Sólo me despiertan,
Sólo me revelan.




lunes, diciembre 24, 2007

En la pizarra un poema XII

Repatriación. PARAGUAY





A la sombra. Un modo especial
de la espera, de la lectura,
de la conversación.

A la sombra el aire regala
un tacto que los adversarios,
esos guerreros de canícula,
no aciertan a hendir con sus armas.

Una demora, un estar tácitos
de acuerdo con el mediodía.
Una demora porque todo
es prescindible, porque nada
salvo medir lo vivo como
un hurtarlo a la muerte, puede
molestar.

Tal vez abanicarse,
espantar con la mano moscas
que conocen del tiempo más
que nosotros.

A la sombra. Donde las mesas
de trabajo se han transformado
en uso de las confidencias.

Donde esperar supone
burlarse del calor,
estar a salvo.

sábado, diciembre 15, 2007

En la pizarra un poema XI


Koula. MALI


Va fluyendo un relato del agua primero tímido, olfateado por las gacelas cuando corría subterráneo, más escondido aún que los enemigos.

Después humilde pero salvaje mana, emerge desde la callada soledad de los lentos estratos, y en su argumento habla de un tesoro de huesos dorados, de jardines sumidos en la luz interior de los deseos.

Y si lo escuchas, si ese relato llega a ti fresco de transparencia y tú lo bebes y se reparte por tu cuerpo hasta los suaves vértices de tu temblor, hasta ese misterio de tu espíritu, perteneces entonces al lugar de los habitantes que vivieron con alas, y comprendes que nada muere en ti, que has escuchado el cántico de los primeros adoradores de la vida: cuando era muy joven cualquier día del año y la historia no era más que una sutil sonrisa de saludo.


domingo, diciembre 09, 2007

En la pizarra un poema XI


Koula. MALI







Lejos de la música otra música
del cubrir, del concentrarse en hilos
que luego separan el pudor
de la arena.

Entre tanto, sosegadamente
como cachorros de leopardo
después de su comida, ellos miran
algo cautelosos, algo quietos.

Y muy cerca la tierra está hilando
confiada.

Es esa música, es esa calma.



domingo, diciembre 02, 2007

En la pizarra un poema X




Totonicapán. GUATEMALA



Dulce fruto, pequeños mordisquitos que daría
a la joya de la pulpa recogiendo estaciones,
orillas con libélulas del tamaño de un beso.

Concentrarse

consiste en ir comiendo muy despacio
no sólo de carne nutritiva, no sólo zumo
luminoso. Seriamente sumirse en la delicia,
mirar a los caimanes que pasan de largo, oír
a los muertos

cantar las viejas canciones de guerra.

Paladear con lentitud y ser la envidia ácida
de los limones de nombre perdido y los tomates
con sus semillas a punto de revelar estrellas.

Dulce fruto, sajo de lunabella sonrosada.

La seriedad

consiste en no me observes más y sigue
tu camino
buscando lo que aún queda del rastro de tu amor.




lunes, noviembre 26, 2007

En la pizarra un poema IX


Ciudad de Guatemala. GUATEMALA



Si preguntas al viento de verano dice
carcajadas de islas donde crecen los magos.

En nada es destierro, todo es la ligereza
de estar presente, de acudir a la alegría
que no asegura ni siquiera su aleteo,
que ni siquiera corresponde a su promesa.

Si preguntas al viento de verano dice:
me desdibujo de tanto desear ir
a los dientes de leche, a mulliditas nucas
que los magos tienen con seis años e isleños.

Ahí la costa no asolada, la dulcísima
playa
de jugar al viento, de ser de una materia
semejante a las nubes, al carey de azúcar,
a los enigmas.

Si preguntas al viento de verano dice
pero sólo ámalo,
sólo acepta sus carcajadas de canela.

viernes, noviembre 23, 2007

En la pizarra un poema. INVITACIÓN


SEGUIRÉ CON LOS POEMAS DE ESTE LIBRO

PERO AHORA OS INVITO A SU PRESENTACIÓN...

Y A LA CELEBRACIÓN DE LOS QUINCE AÑOS

DE LA ONGD "ESCUELAS PARA EL MUNDO"

domingo, noviembre 18, 2007

En la pizarra un poema VIII



Ciudad de Guatemala. GUATEMALA


En cualquier lugar se reúnen
los dioses
para asemejarse a secretos,

para que las risitas cómplices,

para regalarme tu cinta,

para entretenerme con lente-
juelas

miste-
riosas

diaman-
tinas,

para que cualquier libro cuente

y para lo tranquilo
y para lo adorado.

En cualquier lugar se reúnen
los dioses,

y aunque se peinen con coletas
y pasen desapercibidos,

para decidir si continúa
girando

el
sol

entre

los
árboles.


domingo, noviembre 11, 2007

En la pizarra un poema VII


Santa Cruz de la Sierra. BOLIVIA




Cuando preguntes por el futuro
y asuste el riesgo del abandono
como una sed de sal
analfabeta
será preciso que tú nos mires,
responderemos al amedrento
como el agua de sol
hecha de risas,
esa escritura de estar soñando,
esa certeza de la palabra.

jueves, noviembre 01, 2007

En la pizarra un poema VI



Tirina (Bolivia)




Entre un dedo y el otro la esmeralda del país
de los jaguares alados. Pero ante esa sonrisa
me doy por vencida, grito bajito para no
despertar a los huracanes, tiemblo, y la importancia
de estar abrigada, estar querida, estar recordada,
es un trozo de vidrio que el agua ha pulido así,
así, rítmica.

Detrás de ti las caracolas de los viejos dioses,
el fragor de unas piedras talladas en carne viva,
el silbido que las flechas gustan de repetir…
detrás de ti la devastación y sus crucifijos.

El guijarro diminuto canta entre un dedo y otro
pero ante esa sonrisa los jaguares se adormilan
a mi lado.
Y, si les inventas un nombre, que el niño se llame
Merlín.

sábado, octubre 27, 2007

En la pizarra un poema V


Tirina (Bolivia)




Para salir en la mañana
a comprar

-o tú, desde lejos,
lumbre primera, si me escuchas
reuniré la hechicería
de los mirlos-

o para encontrarse
con cereal propicio, telas
multicolores y los ramos
de gladiolos y esterlicias

-si tú me miras creceré,
daré calor, convocaré
a las hormigas de la suerte-

Para salir en la mañana
a vivir, a medir el lado
blando de lo manso: pequeños
caprichos no son más que un lazo,
un tazón de azúcar sin cáscara,
oler el aire en la carita
del niño, y arrullarlo, hacerlo
de vainilla…


-tú, desde lejos, aproxímate,
sal del secreto de las conchas,
ven conmigo, plural exacto
de la espera-

Para salir en la mañana
y conversar con las mujeres
de obsidiana preciosa

-o tú,
cuando desanudas la niebla,
cuando la mañana favorece
a los callados-

domingo, octubre 21, 2007

En la pizarra un poema IV


Laraty (Bolivia)




Ni el frío que el engaño trama
sobre la sencillez, ni sombras,
ni filos,
ni látigos,
ni el trabajo de sol a sol
sobre los hombros suaves, sobre
la muerte.

En una escuela se desliza
el tiempo sin desasosiego,
puede, incluso, ralentizarse
entre el mediodía del fútbol
y la certeza de una comida
nutritiva. Puede jugar
a no ser tiempo y ni el engaño
del cuño de los opresores,
ni una tela violenta yendo
y viniendo
saben detener las semillas.

Esta mañana nos entrega
la luz,
el secreto que resucita
a los relojes.

lunes, octubre 15, 2007

En la pizarra un poema III


San Julián. BOLIVIA



Hola, les digo,
y ellas me han respondido
mostrándome una pluma
de sus alas,
ésas que se desdoblan
si alguien ríe.

Estamos esperando
a que pase el perfume
del amor.
Hoy hemos aprendido
a ser muy desatentas
con los monstruos.

Hola, repito,
¿habéis visto pasar
a mi amor invisible?

Estamos esperando
al aire diferente,
alguien nos ha descrito
su claridad.

Hola y hola, decidme,
¿habéis visto volar
a mi amor desde el agua?
Era un pez plateado,
no se dejaba
tocar… un pez burlón.

Decidle que le busco.
Retenedlo en las plumas.

Decidle, sí, decidle.


lunes, octubre 08, 2007

En la pizarra un poema II


San Julián. BOLIVIA


Para que la palabra ruede
hasta los libros misteriosos
donde Padre Punchau escribe
la razón de los días,
la vida que nos vive.

Para que la palabra siempre
llame. Padre Punchau nos hizo
de un barro de palabras,
nos pronunció, nos rescató
de anfibios, nos secó despacio,
vocalizó los nombres,
nos separó del viento.

Para que ruede y ruede, aroma
de palabras, vieja sangre
lustral… trabajos de vivir
que nos escriben.

miércoles, octubre 03, 2007

En la pizarra un poema. I



EN LA PIZARRA UN POEMA se editó en el pasado mayo y se presentará, probablemente, durante el próximo noviembre.

El poeta Jesús Pino y yo hemos escrito este libro que es , ante todo, una celebración de los quince años de una Ongd de mi ciudad, Escuelas para el mundo.



La estructura es sencilla: fotografías de los distintos viajes a los países donde se desarrollan los proyectos de esta organización no gubernamental y, como compañía, textos poéticos de Jesús y míos. El libro se cierra con poemas escritos por niños nicaragüenses, seleccionados del libro de Poesía Campesina Actual de Solentiname, publicado en el año 2006.



Sólo aparecerán en el blog los poemas del libro escritos por mí, con su correspondiente fotografía. Todas las imágenes son propiedad de Escuelas para el Mundo



Y, como se verá, se han elegido fotografías no siempre referidas directamente a los proyectos relacionados con la educación; su entorno, los rostros, el color... también son el aliento de los mismos.



Los temas musicales son piezas recogidas de algunos álbumes del sello Narada, y de sus diferentes compositores e intérpretes.









Bou Lanouar. Mauritania


Vienen desde lejos.
¿De qué ciudad oculta vienen?
¿De qué grieta,
por donde supo el agua huir
bajo la arena, vienen?

Con la memoria de un jardín
se acercan. Con puntas de flechas
de otros hombres dormidos,
con mapas de rutas de polvo,
esos itinerarios
que en la noche
sólo son estrellas y frío
y, en la tierra, nadie.

Vienen… ¿vendrán a nuestro encuentro
con la canción que se regala
a los viajeros
como una piedrecilla azul
de la alegría?

¿Vienen para acercarse y mientras
vienen se les ha adelantado
su sonrisa?

Son casi un espejismo ellos
que vienen o van…

¿Será que van después de darnos
su tesoro, después del beso,
la piedrecilla?

¿Regresan al jardín del año
de las flechas de sílex, vuelven
a la residencia del agua,
al envés del tiempo,
a la primera voz
de las estrellas?

sábado, septiembre 29, 2007

Poemas desde el puente. Sargas, último poema



V

Azul de sarga o bermellón
con sienas.

Como se dispone
Pablo a la soledad
de su brazo ordenando tarros,
su ojo en el perfil de un objeto
cercano a la revelación,

así el día pinta su urdimbre
después de la lluvia:

penetran
los colores hasta el momento
de respirar, hasta la puerta
de par en par del mediodía;

sube la intensidad de tonos
que frecuentan los mirlos; tal
progresión de una gracia en calma
alisa la concha del mundo,
aseda piedras donde estuvo
un hombre.

Vuelve a llover, cualquier recuerdo
es hondo
y pastoso
como el índigo extraño al mar,
como el ocre que se encabalga
hacia La Sisla.

Pablo sabe
qué poco necesita el campo
para erguirse de tumbas, sabe
la diferencia de la niebla,
y al tocar la sarga, al mirar
las nucas de hilo,
crece una respuesta precisa,
ésa aromada del hinojo,
la que sonríe misteriosa
como Pablo Sanguino.


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Jardí­n al mar 1605 Blog de poesí­a y otros textos Ogigia María Antonia Ricas
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