martes, agosto 07, 2007

Poemas desde El Puente. Tres platos de la serie Pájaros I

Esta nueva serie de poemas está dedicada a la obra en cerámica y en pintura del artista Pablo Sanguino. Me gusta mucho su actividad creadora y, además, el que me considere amiga suya es todo un honor.


Para acompañar a las imágenes y la palabra un compositor que también me es muy cercano:Heitor Villa-Lobos.





Los poemas están agrupados según el orden con el que presenta su obra el propio Pablo Sanguino.















Tres platos de la serie Pájaros I



El gesto me nace de una arteria
que pregunta por qué no me miras.

Soy de la tierra donde los nidos
se posesionan del corazón
urgente, y no voy a cambiar.

Salgo
furiosa por no saber tenderme
a tu mirada, matiz violeta
del semicírculo bajo el ojo.

No me dejas mirarte, nunca, na-
da, no, no,
pero de mi sangre interminable
surgen los diez dedos voladores,
surge arcilla o la ceguera que oye
el miedo: como una bestia va
hacia ti para morderlo, pájaro
con dientes, vuelo cruzando el ansia.

Picotea el negar y lo daña
hasta amarte.



jueves, agosto 02, 2007

Último poema para GEORGIA O´KEEFFE









Campo de algodón

Más allá de las montañas añiles
ni los trenes ni los soldados,
ni la prohibición,
ni el olor de vivir
alzan su grito
para entrar.


Este campo
es tu planeta.

Esta dimensión inicial
de los arbustos con viento tranquilo
es tu soledad
que, cuidadosamente en llamas, crece
cuando lo ves levantando su brazo
no en saludo
porque es tu brazo levantado;
su manera de caminar
en tus pies y en tu pensamiento,
y en tu certeza de que nada
existe salvo su cintura
al girarse.

Este silencio
que el dolor no alcanza.

Algo de esta belleza quedaría
trenzándose
o de este amor, si hubiera
.

lunes, julio 30, 2007

Poemas para GEORGIA O´KEEFFE VI







Lake George

Apenas
rozan el agua los insectos
que vendrían a tu papel
con mínimas gotas
y escribirían que tú puedes
andar sobre la superficie
y sin peso
alcanzarlo.

Alcanzarlo,
cruzar la silenciosa plancha
pulida,
llegar a él,
contarle que en el fondo has visto
a una mujer llamada Nairam
que quería morir
y tenía tu rostro
y el dolor que has vencido.

Lo alcanzarías
y él te respondería: nunca
nos pertenece
la canción de los ahogados
en su triste reflejo.




jueves, julio 26, 2007

Poemas para GEORGIA O´KEEFFE V






La concha

No necesitas
tumbarte en la playa,
que el agua alcance vuestros pies,
que una divinidad balsámica
os favorezca desde el mar.

Te meces
en la espiral blanda,
en la madreperla,
tornasola
para ti.

Hasta dónde
continuará la flecha curva,
te preguntas,
de su amor,
hélice a qué centro
como brazos de una galaxia,
como remolino
molturando tu más poroso
presagio.

Así latiría
la forma del mar,
pequeño bígaro morando
en tu tesoro.


lunes, julio 23, 2007

Poemas para GEORGIA O´KEEFFE IV




Casa II




Perfectos
los relojes,
contemplas la ventana en luz,
ese cuadrado que resume
su compañía,
libros comunes,
postres con la misma cuchara,
un solo vaso
para el licor de hierbas.

Cuando estás fuera y ves
y sientes un aroma
de seres que se mueven
atraídos por tu latido.

La casa
es otro animal con un ojo
abierto.

Él sabría que tú estás fuera,
conociendo la oscuridad,
hablando a la lechuza,
comprendiendo palabras
de aquello que descifra quien,
alejando el temor, percibe
la escritura nocturna,
conversación nocturna,
las estrellas.

viernes, julio 20, 2007

Poemas para GEORGIA O´KEEFFE III







Desde las llanuras

Adquirir la costumbre
de observar el arco amarillo
del verano,
la tarde sin intromisiones
sobre la tierra roja o cielo,
sentados en el ángulo
fresco con un secreto,
más bien una impresión
porque
quemar la soledad consiste
en lo sencillo que resulta
decirle
de un pensamiento,
tarde de fuego en la llanura,
en ti,
y que él asienta
porque
aquello que expresas coincide
-suele ocurriros-
con su silencio,
los dos incorporados
al regalo del cielo rojo
de la tierra.

Es íntimo,
lo sabes.

martes, julio 17, 2007

Poemas para GEORGIA O´KEEFFE I I





Casa I

No lo verías
sereno en la entrada y callado
pero lo sentirías.

Estás plantando las petunias
          azules.

    El mediodía tiene un irse
    del dolor;
    su leve eternidad, almena
    donde eres tan preciosa
    con tus gestos, querida.

    Luz en tu inclinarte a la tierra.
    Estás plantando el terciopelo
    sin enigmas.

    Luz que no surge desde un bíblico
    capricho
    sino que burbujea
    de ti y anega de esplendor
    amoroso la tierra.

    Él observaría tu espalda,
    tu inclinarte sin miedo,
    y no le urgiría un abrazo,
    ese terciopelo
    confiado.

    Si estuvieras allí,
    y si él,
    y si la casa...

    viernes, julio 13, 2007

    Poemas para GEORGIA O´KEEFFE I

    Una nueva serie, también dedicada a la pintura. A la fascinadora pintura de GEORGIA O´KEEFFE. Hay numerosas páginas que refieren la obra y la biografía de esta extraordinaria artista. Reseño una, simplemente, la del museo Thyssen- Bornemisza, que puede llevar a otras páginas interesantes sobre O´Keeffe.




    La música que acompaña a las palabras, a las imágenes: STEVIE NICKS.
    Me encanta, desde hace muchísimo, la voz de esta mujer. Pero realmente, para el primer poema, Gypsy (un tema que me sigue gustando y que me trae magníficos recuerdos...vivos) del grupo donde Nicks fue solista: FLEETWOOD MAC.





    Titulé esta serie de poemas Bajo el árbol de Georgia O´Keeffe.



    Poemas y música para el verano...








    El árbol de Lawrence

    Porque tu sangre
    suba por el tronco animal
    y cada estrella
    una ciudad a la que viajes
    suntuosamente vestida.

    Pareces muerta de tristeza,
    acostumbrada a lombrices
    que oxigenan tu carne.

    Se mueven tan altas
    hojas y hojas. Quien,
    con ojos sin incertidumbres
    escucha en la noche silencio
    y calma salvajes,
    conoce el nombre de esta vida
    en las hojas.

    No quieres recordar ni hallarte
    arenada de llanto.

    Entrarás en las ciudades blancas, lejos
    de astronomías solitarias.

    Tu sangre
    casi gozosa explora el tronco
    y escribe tu viaje en su pulpa.


    lunes, julio 09, 2007

    Poemas para Giovanna Garzoni y IV










    Flores en un jarrón de vidrio

    ¿Qué motivo ornamentan
    si en la sala la luz
    truca su reflejo y posee
    el aliento del habitante
    fantasmal?

    Escuchas los susurros
    que un palpitar otorga
    al ajetreo de la calle;
    tránsitos contumaces
    y efímeros
    hirviendo de intenciones
    y señuelos.

    En el cristal descansa
    el envés de existir,
    materia que la luz apaga,
    pulida piedra.

    Y atrapas una mota
    de polvo
    con tu nombre
    del haz que alcanza el aire tenso.

    Mientras tanto ornamentan
    la habitación vacía.







    miércoles, julio 04, 2007

    Poemas para Giovanna Garzoni III





    Flores en un jarrón sobre base de mármol con dos caracolas y mariposas


    No, no es el mar ni la palabra
    del mar
    que murmura sobre la muerte.
    Esa muerte te arrulla
    desde el frío.

    Fragancia del jardín que asusta.

    Mira:
    cada flor abierta domina,
    cita
    con su fingida lentitud
    pero guarece
    una simiente del olvido,
    larva que robará los modos
    del triunfo.

    Muerta cada flor aunque amada.

    Y el rumor de la muerte
    mece al frío.

    sábado, junio 30, 2007

    Poemas para Giovanna Garzoni II







    Melón en un plato con uva y caracol




    Hastío es el perfume dulce
    cuando los labios humedecen
    tu mejilla,
    demasiado saboreada
    esa fruta.

    El tiempo babea sin pausa
    y una gota de vino queda
    agujereando la mesa
    cuando se vuelve el ansia
    pasto de moscas
    de soledad,
    zumbido.

    Cuando, a quien se besa,
    carne sin zumo de deseo
    o nada.

    lunes, junio 25, 2007

    Poemas para Giovanna Garzoni I





















    Para estos tres o cuatro poemas sueltos sobre la miniaturista del siglo XVII, Giovanna Garzoni, la voz de otra mujer, ¿por qué no Billie Holiday? La melancolía de sus temas me parece muy apropiada para las naturalezas muertas de la maravillosa Garzoni...Me gusta más la manera de nombrar ese tipo de pintura en inglés, Still life, Vida detenida... recuerdo el libro de Davenport, Objetos sobre una mesa. Desorden armonioso en arte y literatura, lo que me gustó...





    Flor, mariposa e insecto



    Qué pequeña tu casa.

    Otras mujeres se interesan
    por el nombre de su marido
    y de sus hijas
    y les dejan
    un legado de incuestionables
    costumbres
    como una existencia o jardín
    donde los dioses predilectos
    cocinan.

    No hables de tu leve farfalla
    ni del polvo en los escalones,
    ni de las intrusas que rayan
    tu espejo, amarillea.

    Qué interesa
    de un pétalo y otro que caen,
    del insecto
    atraído por el aroma
    de algo que muere
    aunque tú sigas viva
    y escondida.


    jueves, junio 21, 2007

    Fantasmas y cálamos. Cálamos chinos 13

    El último poema de Fantasmas y cálamos.

    Una vez más, para despedir a la ligereza del bambú, a la punta de la pluma que escribe una palabra, la primera palabra de un mundo, para el huesecillo ligero, lleno de aire, apenas con peso,de un ave pequeña... Pat Metheny.












    Arundinaria




    Cálamos
    como tallos que sostienen mis plumas
    y me sonrío tanto cuando puedo
    transformar mi pesadez en albatros.

    Cálamos
    alineados que esperan un bosque
    donde las criaturas que tuvieron
    su templo, su sacrificio y su olvido
    me preguntan delgadas de perfil;
    les digo que ese bosque será siempre
    verdiazulado.
    (Un pigmento con el que cubriría
    fértil mi blanca soledad gozosa)

    Cálamos con nudos,
    muy poco chinos, Duino, voladores,
    cada uno
    con su amor imposible,
    cada uno
    con una savia tenue
    y escondida en la apariencia leñosa
    de su cimbreo.

    Cuando vaya a morir floreceré,
    entre tanto los afilo y a veces
    un puntiagudo punto es mi adversario
    y tres gotas de mi sangre se vierten
    sobre el papel: una que va a tus cejas,
    otra por si te pierdo o te equivoco

    y, la tercera,

    mi corazón que por costumbre suele
    dedicarse
    al hombre
    más verdiazulado.

    Cuánto han crecido las niñas que tienen
    en sus manos las copas del veneno.

    Florecerán.

    Luego el viento las llevará sin pánico
    y silbará en sus huesos una antigua
    promesa.

    Cuando vaya a morir floreceré.

    En una isla mi raíz aguarda
    a emerger de una diosa que sonríe
    insensata.
    Elegirá las plumas
    por que el olvido pueda rescatarme.

    Y, Duino,
    tú estarás para verlo.



    lunes, junio 18, 2007

    Fantasmas y cálamos. Cálamos chinos 12

















    Saltamontes









    La inmediatez
    de un instante que mi sonrisa
    atrapa es eterna.

    Se trata de eludir un dardo
    emponzoñado,
    ignorar que mañana pueda
    apoderarse de mi gesto.

    Alguien diría
    que la puerilidad me alcanza
    con el súbito rayo cálido
    de sol,
    que me asusto por nada y quiero
    que la muerte pase de largo
    por la plazuela de la Virgen
    de Gracia,

    sin embargo,
    si permanezco suspendida
    sobre una preciosa intención
    de la guitarra de Pat Metheny,
    me vuelvo invulnerable,
    fina en el salto,
    temible para las menudas
    amapolas de la tristeza.

    Soy eterna en este momento,
    me río igual que la luthier
    canadiense que ha acariciado
    la guitarra barítona.

    Soy eterna
    porque este momento no fue
    nombrado nunca...

    Y me sostengo de una cuerda,
    fugaz centro de sol,
    breve motivo.

    domingo, junio 17, 2007

    Fantasmas y cálamos. Cálamos chinos 11







    En el jardín









    Una dama que pasea cuidando
    que sus pies no se mojen
    y levanta con elegancia
    su cabeza por observar
    el paso de las aves hacia el Sur.

    Lee los signos,
    oye a lo lejos el estruendo
    de la tormenta como una invasión
    que hubiese ido ganando poco
    a poco su dominio de calmada
    clausura.

    Susurra: lloverá muy pronto,
    y volverán a agitarse sus labios
    con el temblor de una palabra
    que no es suya, que ha madurado
    donde el agua prefiere
    amar el rostro que ella presentía.

    Ahora la vemos disimulando
    el nerviosismo,
    lee las señales en el aire húmedo
    y susurra: sé que vendrá.

    Camina despacio, nada parece
    acecharla
    pero su soledad
    se prepara para la bienvenida.






    miércoles, junio 13, 2007

    Fantasmas y cálamos. Cálamos chinos 10






    Glicinas



















    Es la primera vez que abren sus ojos
    a la canción que, cuanto más se entona,
    más requiere la garganta vacía
    de la vieja canción.

    Abren sus ojos, toman la mañana
    sin el artificio que la memoria
    suele edificar en la comisura
    de los párpados.

    Más azules que el recuerdo añorado
    desde el desierto de los labios tristes
    abren sus ojos
    a la música que no encuentra indicios
    de otra canción en ruinas,

    y como si nunca hubiesen existido
    -mayo con sus abejas seducidas
    por el confitado y garzo latido
    de la flor-
    una intacta melodía brisea
    en la invención del mundo
    y una palabra que antes no me dije
    me aclara el paladar con el olvido.

    Y en este asombro de canción que escucho
    un tesoro que nada rememora
    abre sus ojos y abre para mí
    mi propia floración,
    mi única nueva vida.

    domingo, junio 10, 2007

    Fantasmas y cálamos. Cálamos chinos 9








    Peces

















    Se asemejan
    a la ligereza
    del aroma de la vara de incienso,
    patinan bajo el agua
    y no pesan
    y juegan.

    Rodearon mi cuerpo
    cuando caí al fondo del dolor;
    me miraron desnuda, golpeada
    por días de lo amargo,
    rodearon mi cuerpo con su brillo
    y me prestaron
    sus escamas.

    Les agradezco ahora
    que se comieran el libro del miedo,
    que me hicieran flotar
    mientras mordisqueaban mi cintura
    y me despertaran de la atracción
    del lodo,
    me volvieran el rostro boca arriba
    y viese las estrellas como peces
    mirándome.

    Y no me prometieron
    sino el aire,
    unas veces acerbo,
    otras dorado.

    Se acercan a la orilla
    livianos, portadores
    de un cristal muy grácil y luminoso.

    Baño mi mano próxima
    a ellos,
    a modo de saludo,
    y vienen a mis dedos...
          Me recuerdan
    que aún les debo el don de su silencio.

    jueves, junio 07, 2007

    Fantasmas y cálamos. Cálamos chinos 8


    Insectos en las flores












    Ensimismarse en la canícula,
    dejar que el pensamiento apague
    su mecha, y muy quietos los brazos,
    muy quieto en esa curvatura
    el labio agrietado de ausencia.

    Se olfatea lo que traslada
    una morada nube, el borde
    del planeta rodante sobre
    los muertos, los vidrios, los muertos.

    Y es un lujo volver la vista
    al lento arbusto apaciguado
    o a punto de morir.

    Un zumbido señala el exquí-
    sito sexo del ángel mudo
    y vegetal...
    Mas el planeta
    ha modelado con sus manos
    un imperceptible peligro.

    Cuando las dos moscas retoman
    el terciopelo fucsia, inmóvil,
    el salto de una mantis caza
    algo tan leve como una sílaba,

    y rompe la tormenta y rompe
    su estallido

    y parpadeo

    y llueve.

    martes, junio 05, 2007

    Fantasmas y cálamos. Cálamos chinos 7




    Fresas en un cestillo


    Procuro probar un bocado
    para cerciorarme
    que mi corazón agridulce
    aún está vivo
    y acepta
    leves porciones
    de vertiginosos momentos
    o ser una diosa que elige.

    Pero la pulpa que quisiera
    verter en mi garganta-jugo
    rojo animal, costoso jugo-,
    la carne
    del corazón que me captura
    ignorando su pulso
    crece en el pecho escapadizo
    de mi alcance
    y descubro
    que es mi sagrado corazón
    en ese ajeno pecho
    quien me llama.

    Ser diosa no es bastante,
    ni la elección,
    ni el agasajo ubérrimo
    de pequeños amores suaves
    entre los dientes con su grano
    ardoroso.

    Ser diosa no es bastante
    sin recobrar
    mi corazón
    que empuja un rojo desatino
    en otras vértebras.

    Sin recobrar mi corazón
    que gusta
    de residir distante
    con su robada vida.

    domingo, junio 03, 2007

    Fantasmas y cálamos. Cálamos chinos 6


    Cenador entre los árboles




    Nuestra conversación adquiere
    una consistencia
    de secreto sin bisel de humo.

    Aunque vestidos con las ropas
    acomodadas a expresiones
    del desapego
    a qué acaecerá,

    altos pinos que nos rodean
    saben
    que oculta en la palabra crece
    una lumbre
    de querer hablar de otro modo,
    del insistir hasta el silencio
    incendiado.

    Continuemos observando
    este detalle del sosiego,
    esta bella y elaborada forma
    de la herida;

    retardemos lo que susurran
    las viejas copas de los pinos,
    hablemos del estar
    a cubierto
    aunque, a punto de desbocar
    la hoguera,
    nada nos parezca importante
    salvo el rumor
    de las ropas que caigan
    calcinadas...

    Hablemos de los árboles
    para que callen ellos.

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