sábado, septiembre 30, 2006

Wasserouverture II

La pintura es de Augusto Marín




Bourreé

¿A qué cede su paso la elegancia?
¿Qué taimada
premonición de casas
hechizadas?
¿Qué sonido se acerca
galopando?
¿Qué deshielo precoz
inunda el melancólico cariño
de Alice posando para
el espejo?


Loure

Llueve sobre el olor
de una tierra cansada de dormir.
"Qué extraño junio viene desnudándome",
se dice Alice mientras sale en busca
de los brujos nocturnos.
"No puedo desistir de este peligro,
la luz me ciega, invade mi silencio".
Cansada de reinar sobre el olor
de una infancia feliz con antifaces,
se mira en el espejo fascinada.

sábado, septiembre 23, 2006

Wasserouverture, una suite de Telemann I

La suite está compuesta de diferentes partes musicales. Iré escribiendo de dos en dos hasta un total de diez poemas breves. Música barroca...


Ouverture

Su pausado paso,como la luz
de invierno, se recrea en los signos
de la escarcha. Y nada se estremece,
nada peligra fuera de lugar:
toma su piel el vuelo de los cisnes,
tersa su pecho un ritmo mesurado
y el matiz transparente de su boca
es frío y sin embargo deseable.
Parece que los días perdonaran
la verde hiedra loca en su cintura.


Sarabanda

El solsticio del invierno distigue
el agotado zumo del amor
de la perversa sangre del deseo.
Ella ya no se confunde, contempla:
entra la luz y el imantado espejo
insiste en reclamarla y, al segundo,
vehemente rechaza la respuesta.
"Es igual que jugar con los amantes".
Alice se ríe y piensa
que está mejor el corazón sin lluvia.

domingo, septiembre 17, 2006

Siguiente poema

La pintura es de Omar Rayo


Alice disfrazada de gata

Delante del espejo, sólo por un instante
como sueles moverte,
o el paso imperceptible
o ser casi una sombra si no insistes.

Apropiada comida
y tu cesto egoísta y la suave apetencia
de la tranquilidad.

Y si aparece el celo
que acaricie una mano tu trasero; escaparte,
llamar esa llamada,
exhalar un perfume, perfilarte los labios

y sonreír a todos zorramente.

Mientras tanto
con frialdad recibe los regalos,
que haya besos y abrazos tendidos en la alfombra.

Pasa tu lomo
por los pies de mamá; busca el regazo dulce
que hasta la primavera
quedan meses desnudos con pliegues solitarios.

Olvida las promesas que aprendiste
a hacer con las palabras.

Debajo de la arcada mayor que tiene el puente
guarda su nido un pájaro rarísimo.
Acecha sus costumbres, sus fabergé preciosos...
vigila cuándo sale,
cuándo limpia sus plumas para los esponsales
y paraliza el pulso
y cázalo deprisa.

sábado, septiembre 09, 2006

Dejamos la luna, de momento, y continuamos con el libro de Alice: otro poema

Dibujo de Yuri Kabishcher


Canción infantil

Los viejos maestros
mudados en gatos.
Las viejas medusas
esperan la piedra.
Los viejos maestros
no tienen espejos
ni miran al río.

Las viejas medusas
preparan la tinta
de culebras pluma
y detrás de bellos
objetos de adorno
guardan corazones
más breves que un puño.

¿En qué mundo vives?
¿Qué príncipe muerto
te entrega sus huesos?

¿Qué artero vampiro
te frota la espalda
y trenza tupelo
con pelo de lobo?

Los viejos maestros
de risa de liebre.
Las viejas medusas
salando las manos
de insulsos amantes:
se comen las manos
y un leve trocito
ponen en tus dientes.

Los miran, los matan,
los visten de piedra
y un leve trocito
ponen en sus dientes.

Los viejos maestros
enseñan gramática.
Las viejas medusas
trituran recuerdos
y bailan y bailan
cerca de la orilla.
...................................................................................

El poema está dedicado a Ikaro, o a Kmaleon, o a Zelig....quién sabe lo qué es....

domingo, septiembre 03, 2006

Alice Lunar 4 y 5

Pintura de Marie-Guillermine Benoist (1768-1826)

Luna negra

Perfecta e invisible,
renunciando a pequeños hornos de la amargura.

No supieron mirarte
ni cuando estabas blanca, indomable en los campos,
subiendo las mareas
de los sexos erectos: haberte conocido
muy tarde en este año,
lamentándose.

No supieron mirarte aunque, eso sí, bebieron
de tus cánticos.

Hay una diferencia entre tu amor, la tinta
y la escritura torpe
de aquellos que temían llegar hasta el lugar
donde ya es imposible volver a estar tranquilo.

Perfecta e invisible,
no inútilmente negra sino ocultado río.
Allí lejos no esperas ni iluminas o perdonas.

Quien se atreva a mirarte será porque resiste
la música terrible
de los bosques más hoscos.
Será porque resiste mirarte si la noche
desvía sus ternuras.

Entonces brillarás
para sus labios
y cegado de amor
te esconderás del sol y las gastadas tardes
del otoño.

Será una noche sabía,
fértil y deslumbrante.

Oh, la primera noche
de pantera
perfecta e invisible...


Fotografía de D. Calzada

Cuarto menguante

Luego se cansan...
Ahitos de veneno sobreviven
y tú, ¿qué has hecho
sino jugar ruleta e inocente?

Luego se cansan...
Recogen sus pedazos,se enderezan,
buscan muchachas dulces y prefieren
dos horas de cerámica vidriada
a beber de tu sangre y consumirse.

Ahora es tiempo
de ocultarse,
de ir adelgazando mientras sonríes
como un gato o como un arabesco
en la laguna.

Te buscarán
cuando luego les falte ese veneno
y tú estarás presente pero oculta;

el mar sabrá que vives muy callada
ejercitándote
sobre el gusto vulgar de los que pactan
con el miedo.

sábado, agosto 26, 2006

Alice lunar 3



Luna roja


La buganvillas caen y no fermenta el pan
y se encrespan los gatos y en los templos escitas
la sangre de los jóvenes
llega hasta el mar y sirve de espumoso reflejo
a tu ocultado rostro,
al veneno que beben los marinos de América.

Alice,
¿qué veneno preparas para delgados dioses
que quisieran dormir
en tu regazo
y negar que están muertos, que sólo tú pudieras
robarlos de la muerte, levantarlo en vilo,
cubrirlos de menstruales abluciones?

Oh, Alice,
¿qué tiempo es éste tuyo donde todo doblega
su hierro a tu potencia?

Adiós los juramentos,
contemplativas vidas, jardines japoneses,
cositas a ese lado de los buenos propósitos.

Tú sabes qué veneno prefieren las manzanas,
qué miradas gorgonas
tendrás cuando, en los bares, alumnos hermosísimos
respondan a tus señas,
te pidan ser comidos entre tanto te miran.

Las buganvillas caen
y azulados papeles, libros de la autoestima,
respetos,porcelanas.

¿Qué veneno regalas a coros eclesiásticos
de la paz a los hombres
que no puede
enmascarar tus labios,condenar tu cuchillo,
huir de otro tormento?



domingo, agosto 20, 2006

Alice lunar 2


Luna llena

Recorres los campos acompañada por salvajes mastines
y en los cruces de los caminos hallas viajeros
temerarios que han perdido su Norte.

Ya no recuerdas
qué amantes de tu casa
vinieron a decirte que es muy triste
no suplicar ni el llanto
a cambio del tesón de sus esposas, de su ordenado hogar
para soñar infieles aventuras y un alarde viril
en sus linajes.

Desde tu extrema soledad
de reina del desierto te inclinas
a las cantoras de dieciocho años
que aprenden de las sabias prostitutas
a modelar las dunas de sus muslos
y a conjurar los dientes
del simún.

¿Qué naderías guardan
los hombres que presienten su extravío,
que te huelen brillar
como una virgen lasciva bajo el manto,
como remota maldición que llega
cuando todo parece una victoria?

Hay campos sabedores de tu hoguera, campos
que no se dejan engañar
por ciudades de luz;
esas tierrras baldías, habitadas
por salvajes mastines,
por ventiscas que borran los caminos
y habitadas
por mujeres de amor que han olvidado
el llanto de sus ojos.



(Aclaro que los versos, en el original, son más largos pero, por aplicar un formato de letra más grande, ocupan demasiado espacio en una sola línea)

domingo, agosto 13, 2006

Alice Lunar


Cuarto creciente

Tu hermana tendrá un hijo...Tú no esperes
el regreso de Pinkerton, la voz
de quien ensaya una promesa firme
o flores
que las recién casadas aderezan
en búcaros, en dormitorios cálidos,
en un joven y bello regocijo.

Quema tu aleteo de mariposa
cuando llegues allí.

Los niños serán siempre ocasionales
excusas para ocultarte y decir
que quieres descansar de los ansiosos
y estar desnuda y lejos de sus manos.

Los niños serán siempre de otras madres,
los marinos tendrán sólo una noche
de placer
en tu casa.
El mar verá tu vuelo de marfil.

Dile adiós a tu hermana girasol.
Despídete del día y su promesa
de nupciales navíos desde el Este.

sábado, agosto 05, 2006

Poema Alice 3


PANTERA PERFUMADA


Cuando quieres hacer un solitario
laberinto,

cuando tus ojos verdes se distraen
vigilando por ti las hojas secas,

cuando el felino joven que tú fuiste
cede su rastro al lustroso pelaje
de noviembre,

cuando la tierra duerme amoratada
y los venados lanzan sus berridos
y los cachorros cuentan sus conquistas
para cruzar soñando
el Año Nuevo,

parece que estás fuera
salvaje e invisible.

Sin embargo,
de tu carne tranquila mana lenta
una extraña fragancia;
de tu distante negligencia surge
y atrae a rubias bestias
bien intencionadas
que alegres curiosean tu laberinto,
que van pisando trampas de hojas secas
y pretenden saber
qué músculos desgarras, qué seguros
colmillos.

Déjales conocer tu resistencia,
que ignoren la textura de tus uñas
y aroma su llegada mansamente:

debe ser oportuna
la señal que te indica cada presa,
esa ocasión certera del zarpazo.

domingo, julio 30, 2006

Poema Alice 2



ALICE

Para siempre
junto a un viejo desorden
de la pasión impura todavía.

Para siempre
dejando atrás tu manto de princesa
y la primera herida por cerrarse.

Para siempre
larguísima distancia de aquel tiempo:
la oscura luz en los ojos de un hombre
y la ciudad ausente
de dioses sosegados y de ritos
amables.

Para siempre
me miras desde el otro comedor.

Hay puertas entornadas
murmurando tu nombre,
tantas puertas
que esperan que te pierdas para siempre.

Que esperan tu osadía para siempre
y dicen que ya es hora
esa elección que hiciste para siempre.

domingo, julio 23, 2006

PRIMERA PARTE, POEMA PRIMERO

© ZÓBEL


JARDÍN DE NOVIEMBRE

¿Qué príncipe durmiente
aguardaba tu beso?

Las últimas palabras de la infancia
minúsculas.

La leyenda de un niño
que no fue acristianado,
o un antiguo asesino
de mujeres y gatos,
un viejo juguetero
y una delgada joven de otro río.

Las últimas palabras de la infancia
tendidas.

Te mentía la luz
y era fascinadora
tu precoz insistencia con los príncipes.

Las últimas palabras de la infancia
diamantes
antes que la ceniza,
la prohibición, la angustia las hicieran
dudosas.

Las últimas palabras
cifradas
de
la
infancia;
en su jardín extraño consentidas,
en su jardín fantasmas luminosos.


"Te queda poco camino que recorrer-le dijo a Alice-. No tienes más que bajar por esa colina hasta el arroyo y, al cruzarlo,te convertirás en Reina"

BIEN...UNA NUEVA SERIE DE POEMAS...HE RESCATADO UN LIBRO ALICE...ME LO SUGIRIÓ UNA AMIGA....

domingo, julio 16, 2006

Veintitrés

© Ricardo Martín




Les dije a los niños que contemplaran el azar
violeta, su insospechado regalo, pero ¿cómo
sabrían comprenderme si el viento aún les posee,
si pertenecen al aleteo que no se explica
a sí mismo y a salvo se vuelve también violeta?

Ellos,
que ignoran el sometimiento a las fatalidades,
residen todavía en el ciclo del agua.


domingo, julio 09, 2006

Veintidós


© Ricardo Martín


Cuando la sombra es luz y el oro deslumbra a las hormigas

y lo más valioso reside en virutas de esplendor,

y hay una divinidad que envidia a las hormigas ciegas,

y sale como si mostrara a Sémele su verdad,

inflingiendo con su belleza la herida del deseo.


Cuando la sombra es luz y el oro aniquila con su gracia,

y esa gracia habita en los ojos hasta hacerlos de sal…


Y es que ya nos abandonamos, somos de un incendiado

designio,

somos aire de pira, ardiente corazón que se inclina

a otro corazón…


Entonces

una inminencia de lluvia

mágicamente se aproxima.


Tan sólo es eso: el agua…

y nuestro corazón…


y las hormigas.

sábado, julio 01, 2006

Veintiuno



© Ricardo Martín



La indiferencia del mediodía
se refleja en su intangible alhaja.

Desde La Cabeza baja al río
la luz, se entretiene entre las cañas
y, si hace un instante aún la sombra
chapoteaba en la presa, ahora
tanta luz recorre el pañueleo
de las garcillas.

Y, mientras se exhibe este fulgor
con su indolencia azul, tal vez cerca
alguien pliega su amargura para
que nadie la vea y luego baja
a la orilla y la pone en el agua

y flota hasta que un pez curiosea
y se la lleva.



..........................................

La foto es de pequeñas dimensiones; no la conseguí mayor...no quedaba bien escaneada del libro.

sábado, junio 24, 2006

Veinte para el poema, para la fotografía

© Ricardo Martín



Una lumbre apacible regalando la serenidad…
su dilación, su gradual ensombrecerse que no amedrenta.

Me preguntaría dónde se posa el pájaro del ansia,
dónde reside la certeza de un futuro favorable.

El aire rojo no sabe, ni siquiera se reconoce…
carente de nombre discurre a otro archipiélago de dudas.

Y entonces mi convencimiento se resume en ese punto
llameante:

quizá una diminuta animación tiene ahí su semilla
para que la noche no sea toda ella desesperar
o un carnívoro trágico.

sábado, junio 17, 2006

Decimonovenos


© Ricardo Martín



Giovanna Garzoni elige un pincel con un solo deseo
para atrapar el dardo o fugacidad de las golondrinas.

Ovejas pastando entre la hierba azul. Giovanna imagina
al perro pastor ¿con alas o sin alas? Qué poco pesan
la lana voladora, el chiar de las golondrinas, el vértigo
de sus rasantes sobre los aleros pardos del verano.

Qué poco pesan la perspectiva y sus balcones, los ángulos
de algo cotidiano: escuchar
a las piedras, subir, ir atesorando las miniaturas.

Qué falta de peso, ¿verdad?, si un día, tal vez, no subieras
y las golondrinas no preguntaran por ti y continuasen
celestes con su griterío…





(En cursiva: un verso de M.A. Curiel)

sábado, junio 10, 2006

Decimoctavos

© Ricardo Martín


And joy, whose hand is ever at his lips
Bidding adieu...

Keats

Aquella vez, al separarse
Geb y Nut,
no hubo retorno.

Alguien robó el instante:

cuando la ausencia se contempla
en la mirada del amor
y la alegría, levantando
su mano, permite cobrizas
promesas que se desdibujan
en lo sombrío,

cuando lo más hermoso observa
a su amante y la transparencia
disimula un desgarro,
un arrecife.

Al separarse Geb y Nut,
distanciarse para mirarse,
para el primer aullido de ansia,
para el sonido del oxígeno…

Atardece…

...Ésos son los amantes.

domingo, junio 04, 2006

Para la 17ª fotografía


© Ricardo Martín




Más allá de las encinas se eleva un territorio
donde burlarse de la muerte es una estratagema
de la vida sin cifras.

Ellos, acariciando las hojas de las encinas,
ellos altos, silvestres.
Todavía quedan dioses a salvo de los hombres.


sábado, mayo 27, 2006

Decimosextos

©Ricardo Martín

La pincelada de Correggio
trae un dios que derribará
las alambradas con su soplo.

Oculto en los cúmulos malva
ese dios violento prefiere
besarlo todo, capturar
lo que tiene de femenino
un árbol.

…Si viniera pronto
y su presencia penetrara…

Como Ío,
los labios entreabiertos, dando
su cintura, su aventurada inocencia…

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