sábado, abril 04, 2009

Nº 23. Segundo poema. hermes






      Roza la timidez de los galápagos,
      puntas de huesos
      pulidos en el curso
      y la nutria construye un laberinto,
      y el barbo, y la culebra...

      El río,
      con el nombre de espada de dos filos,
      busca el temple del tiempo en las ciudades,
      corre hacia las leyendas
      de la infidelidad,
      de ser un cuerpo acariciante, fértil.

      Viene de las montañas
      con sortijas de dioses cuyo pelo
      sólo rescatan los tritones para
      adornar su casa;
      viene
      riéndose
      porque me debe aún el viejo ciervo
      un trago de su boca.

      Oro de los guijarros,
      limo que no ha paladeado azúcar
      de ocasiones perdidas,
      de jardines donde fue doloroso
      despedirse.

      Todavía no es tiempo,
      todavía mujer
      anfibia, espada
      que recorre las puestas de las moscas.

      Me quedaré en su orilla
      todo lo que respire,
      lo que pueda
      repetir en libélulas.

      Un movimiento
      su brazo trasparente,
      algo que nunca cesa,
      no se deja medir.



Simple - India.Arie

sábado, marzo 28, 2009

Nº 23 de Hermes. Primer poema





      Si dejo de escuchar con la mirada
      y silencioso el párpado del miedo,
      tumbada, nunca muerta,
      un oficio de mar
      acompasa sus olas con las ramas
      y, tierra adentro, barcos,
      griterío de un puerto,
      oblicuos mascarones impacientes.

      Me deslizo a las islas
      donde no se contagia
      la melancolía,
      donde no se sabe llorar,
      dolerse,
      manutención temblando.

      Hay un estar viviendo
      lo presente,
      hay un exceso
      de los giros más bellos que las damas
      suelen trazar con sus sombrillas.

      Tierra adentro, muy dentro,
      el viento de los árboles, mañanas
      de la espuma,
      veletas en las velas reidoras
      y una música cerca.




    Rose - Ludovico Einaudi

    viernes, marzo 20, 2009

    Revista Hermes, nº 22. Primer poema





        Jardín francés


        Jugaré contigo a la perspicacia
        de la expresión que oculte mi silencio.
        Palabras lanceadas, esgrimidas
        diseccionando la curiosidad,
        danzando cautelosas y en alerta,
        devolviendo el asalto mientras callan;
        palabras que sonríen, ataviadas
        de ingenio, de sutiles veladuras.

        Pero quisiera apoyar mi cabeza
        en tus brazos y revelar mi frágil
        baluarte, cansarme de mi astucia,
        dejar el juego, convertirme en niña,
        dejar el juego, nombrar mi silencio
        sin cautela, cansarme en ti, llevarte
        hasta la intimidad de mi descuido.

        Y sólo me queda jugar contigo,
        contrarrestar el golpe de tu lengua
        con voz deliberada, conteniendo
        el delirio que lucha por salir
        y estar desprotegida en la alegría.

        Jugar, jugar contigo, entretenerte
        y, a costa de mi misma, cautivarte.




    Requiem For A Dream - 32 - - Lux Aeterna.

    sábado, marzo 14, 2009

    Cuarto poema. Nº 21 de la revista Hermes



        Cualidad de lo invisible

        Debería alegrarme
        pues soy de la materia del sonido.
        La loza cae
        desde un vasar en el otro hemisferio;
        alguien habla detrás de las cortinas
        y, en el templo
        la carcoma que insiste,
        el viejo fémur cruje sin mostrarse,
        un murmullo, la puerta,
        la escalera de Bach.

        Tu olfato me recibe:
        esa paja mojada
        antes del sol,
        esa alquimia que frota tu mejilla
        si el ascensor te invita a su fantasma.

        Debería alegrarme con mi noche;
        sé lo que sabe el pez
        de las Marianas
        y sé que la belleza pertenece
        al aire denso, ocurre
        que refleja la luz.

        En el aire caliente donde vivo,
        algo que da su música al desierto.



    If I Had You.mp3 - Diana Krall -

    viernes, marzo 06, 2009

    Revista Hermes, nº 21, tercer poema


        Nos movimos como dos pájaros en llamas*


        Eres la diadema que despeja mi frente
        para que me recorra tu mano la cara
        pues no se conforma tu pupila afilándose
        y te encegueces a propósito,
        tan ávido
        que me asusta el sexo dormido del naranjo
        ahí, en la tierra baja, y que despierte hambriento.

        Ya me avisaba Francisco que había
        manos con ojos y con colmillos que inflaman
        lo que prefieren: lo desesperan, lo dejan
        sin alas de tórtola ingenua, pensativa.

        Eres una mano larguísima que alisa
        mi pelo,
        una mano
        que mete sin temor su mano en las hogueras
        y de diademas humeantes entusiasma
        al carboncillo triste y fin de mi hermosura.

        Ahora yo seré revelada.

        Nos verán desde lejos arder como faros
        y llamaremos viento a este altivo peligro.



        * Verso de un poema de A. Sexton. Y su retrato.



    Luce Dei Miei Occhi - Ludovico Einaudi

    domingo, marzo 01, 2009

    Segundo poema de la revista 21 de Hermes


        Día que te pone la cabeza loca

        La veleta clava en elviento
        su derrota.
        Un diablo de hierro ríe
        en el campanario.

        Este viento que desposee
        constancias,
        que aúlla
        sin ladrido y pretende
        irritar a las puertas, silbar
        en las junturas.

        La madrugadora mujer
        tiende sumisiones de sábanas
        porque el viento las despoje
        de una enfermedad
        y las asalvaje
        y las empuje a despedirse.

        Hojas que el pico del vencejo
        escribió para los racimos,
        dóciles hojas de abanico
        extraviado,
        hojas,
        cada una de ellas con su blusa
        roja y veneciana,
        remolino en recreos, niños
        que gritan.
        ¡mirad, arriba pasa el manto
        de una bruja blanca!
        y se arrojan puñados como nieve
        sin muertos.

        ¿A quién
        escucha
        el viento?

        ¿Qué melodía le sedujo
        y vino de ningún retorno
        o de ninguna discreción,
        de ninguna pregunta?

        ¿Y qué come
        sino palabras,
        breves miguitas que te fui
        dejando
        tras mi paso
        para que tú no me perdieras?


    Rubylove - Cat Stevens

    sábado, febrero 28, 2009

    Mañana más poemas, hoy escuchamos

    Esta entrada del blog está dedicada a E. R. Fernández-Huidobro. La capibara y su bisbís y el colibrí atento siempre serán nuestros, querida.


    Alfonsina y el mar.mp3 - Mercedes Sosa
    Sus autores: Ariel Ramírez y Félix Luna

    sábado, febrero 21, 2009

    Primer poema de Hermes 21






        Altura

        Qué pajaro es ese en su pequeñez
        que remonta el único límite
        de su existencia
        y va hasta dónde, absoluto de viento,
        buscando una apertura indemne
        en la tormenta.

        Qué hechizos desprecia y qué certidumbres
        de taimados devoradores
        cuando parece frágil bajo el trueno
        y la lluvia lo zarandea
        con su desvarío.

        Qué inconsciente de mí, qué aliento puro
        de pura flecha que se niega
        a claudicar
        y no me escucha y desconoce el barro,
        la gravedad, las deserciones
        de la alegría.

        Qué pájaro es ese en su pequeñez
        que va hasta donde se consuma
        su instinto
        y no me mira desde su atalaya
        ni se arredra ni se distrae
        con mis preguntas.


    Houston Skyline - Philip Glass

    sábado, febrero 14, 2009

    Revista Hermes, nº 20. Primer poema




        Perros en un campo amarillo

        Aspectos que septiembre recupera
        de la melancolía,
        esa que conocéis.

        Cielo falso azul, mate y quebradizo
        y un extraño cansancio absorto allí.

        Entre paja dos manchas; lo que estuvo
        practicando la magia con el tiempo
        pierde clarividencia
        se hace escolar y torpe.

        Son ciertas e inquietantes; la mañana
        ha levantado el polvo que quería
        volar.


        Son ciertas
        como brazos que arrasan los rastrojos
        cuando queman
        y se mueven y vagan, no se sabe
        qué instinto.

        Amenazarían la carretera,
        sanguinolentos bultos
        sin silbido,
        manchas prensadas, poco a poco asfalto,
        después indiferencia
        o desviar la vista.

        Esos hijos del sequedal asustan,
        no se sabe qué deseo.

        Esos hijos del polvo y del cansancio.



    ..... - Piazzolla

    viernes, febrero 06, 2009

    nº 19 de la revista Hermes. Primer poema



        El fantasma de las Cortes de Amor


        Porque prefiere permanecer en la aridez de los amores imposibles
        su amada se convirtió en alabastro sin temblor.

        Esto fue lo que quiso:

        no arriesgarse a cruzar el territorio del sobresalto,
        no tener que escuchar una negativa.
        no dudar de la mirada de los mensajeros.

        Y terminaron los poemas de abril
        y las prendas de seda
        con olor a virgen esquiva y caprichosa.

        Su amada envejeció,
        la ceniza cubrió el reclamo
        de su juventud apasionada.

        Se borró el epitafio de su linaje
        y los herederos quemaron los tapices
        donde ella había bordado
        cifradas inscripciones de lascivia.

        Él la amará siempre
        porque se entregó a la adoración de su distancia,

        como se adora al Sol
        sin mirar su fortaleza de asesino,

        como se desea la Luna
        para que nunca llegue el momento soñado
        de alcanzarla.


    Se be-m partetz,mala dompna,de vos


    Acerca de mí

    Archivo del Blog







    Image Hosted by ImageShack.us
    Creative Commons License
    Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.
    Jardí­n al mar 1605 Blog de poesí­a y otros textos Ogigia María Antonia Ricas
    Powered By Blogger