

En la Almunia Real, la Princesa Adivina
Ella conoce jazmineros
en la Huerta del Rey,
el kamanjeh de agosto, el pájaro
que bebe de la alberca.
Es un amor sin primer día
como un baño de sombra.
Ella conoce jazmineros
melodiosos
con sus túnicas al poniente,
con los jilgueros de morado
pico por un festín de fresas,
y acaba su poema;
¿quién rema hacia la orilla
del río y apresa un perfume?
Ella lo ve,
se siente bien entre fantasmas,
recompone el ritmo, el paso
de la tarde
y las mujeres que azulean
a su lado
oyen.
Quisiera que su amado...
y según las estrellas trazan
signos, venablos hasta el agua,
leerle su futuro,
repetirle.
Las estrellas de olor, del río,
taqsim de soledad.
Es un amor sin primer día
como un baño de sombra.
ETUDE
(Guitarra de Lee Ritenour)
Dejo en el cristal el cerco de la taza de té...
¿acaso me lo limpiaría el duende de los cuentos
con su hojita de lechuga y el bastoncillo para
despertar a las hormigas?
Soy de la dilación de las acacias
que toman el té desaseadas y rezagándose
con el último cerco del invierno en el cristal
de la mesa:
se esperan a que pase el desconcierto,
a que los pájaros enronquezcan tan excitados
que si me quedo quieta me tapizan
la hierba, los vestidos animales.
Me tomaré despacio la taza de té besando
el musgo que termina su día de vida como
una vieja carta de amor.
Ya no es flexible, anfibia
mi corteza, y el duende reconoce que estos rayos
de sol son traicioneros y no sabe impedir
que las hormigas conduzcan un coche más valioso
que una novia de espuma enjoyada con dos gotas
de la esencia que aclararía el río.
Y cuando beba el té quizá me peine, quizá bailen
los brotes de mis hojas con el viento del oeste
y un pájaro atrasado, excitado,
una antigua amistad, alguien que templa los sonidos
de nuevo...
En esta exposición, diferente a la referida en la entrada anterior, Beato nos presentó sus pinturas desbordantes otra vez en la luz, pero trabajó con pigmentos y/o materiales como arena, telas, etc., junto a los usuales en pintura.
El poema que muestro está corregido ahora. En su origen, cuando apareció en el catálogo, llevaba un formato más clásico en poesía, versos separados, medidos, etc., ...ahora, para la entrada de hoy, lo he transformado en una especie de rara prosa poética.
ACTO DE MAGIA
Se envolvía la arena con tejidos de hielo silencioso y antiguo. No tenía mirada, ni respuestas al mar porque le diera formas, estaturas de un sueño. La arena, sólo huesos de pájaros-reptiles que estrenaron los días de lluvia en las secuoyas gigantes, cuando niñas, cuando los ríos eran dominio de volcanes y de lunas.
Y ¿qué hacía la luz?
Crecer y no saberse, buscando las texturas que le dieran memoria. Asustaba a los hombres con su risa de fuego, quemándoles los ojos, diseminando heridas en la piel de los peces y pidiendo, sin tregua, hilos que la enraizaran al corazón de música de hermosas criaturas terrenales.
Pero vino de lejos,del agua, un alquimista, un hombre que sabía cómo nombrar el nombre de colores secretos y cómo enamorarles del lienzo que quería abrazarlos.
Se inclinó hasta la arena, recogio el aleteo de las aves dormidas, y se dejó la arena mezclar con el aceite, y sonreía al irse transformando en siluetas humanas, en edificios mágicos, irguiéndose, elevándose desde su lecho frío.
El hombre tensó el arco y dirigió su flecha: arrebató a la luz de su viaje ciego. La luz se abandonó a un asombro de carne, y el hombre la besó antes de desbordarla de vasos o columnas,antes de darle un cuerpo, una espesa caricia. Ella habitó los poros gozosos de la arena y fue su descendencia tanta policromía lejana de la muerte.
El alquimista se separó unos pasos, detuvo su pincel, su solitario gesto, y el mundo se asomó por la ventana para dar movimiento, para poner su firma de múltiple escritura al milagro final.