domingo, noviembre 27, 2011

SI ELLA NOS MIRA VIII


      RECORDANDO A E. D.


      I shall not live in vain,
      me murmuró vestida con el blanco
      del momento de adiós, de algún papel
      extraviado que a nadie preocupa.


      Cómo me reconozco en su inclinarse
      hasta el silencio del último día
      de verano,
      cuando me dijo que estuvo escuchando
      el grito de los patos en el río
      y luego hubo un momento
      donde creer en el futuro fue
      terrible.


      Cómo me parezco a su doble vida
      de vela secreta para un amante
      que no volvió su cabeza ni dijo
      “aguárdame”
      y el jardín descuidado de los niños
      que ya me ven más vieja que sus madres.


      I shall not live in vain,
      me murmuró alcanzando la virtud
      de lo invisible.
      Ella ayudaba a un petirrojo al nido,
      yo acerco caracoles
      otra vez a sus hierbas.

domingo, noviembre 20, 2011

SI ELLA NOS MIRA VII




      JULIA JACKSON FOTOGRAFIADA POR MARGARET CAMERON


      La textura porosa de su tez. Quizá
      el tejido de la fotografía adquiere
      aspectos entre un momento aún de la infancia
      y ese rasgo inicial, una altivez salvaje,
      adolescente.


      Los ojos muy claros, la sombra recogiendo
      el misterio
      que recorre la cabellera y luego vuelve
      a los labios apretados, a la distancia
      inglesa del mundo e imperceptibles torturas
      victorianas.


      ¿Qué sabemos de ella sino la seriedad
      de su belleza?


      ¿Qué heredad suya conocemos sumergiéndose
      en el Ouse?


      Ahora está a punto de ser acariciada,
      estremecerse su barbilla, recogerse
      el pelo, porque una madrugada, despacio,
      alguien le deshaga la trenza y le prometa
      una virtud,
      un sometimiento.

      Ahora, todavía arrogante, responde
      a los augurios.


      Separémosla
      de la hija suicida ni siquiera pensada.
      Escuchemos
      su gesto, su instante, su primera hermosura.
      Invitemos
      a su piel
      en el tacto
      desde la fantasmagoría de una foto
      del diecinueve
      hasta nuestra mano, que quisiera decir
      cuánto, de todo el tiempo, se adueñará
      su hija.

domingo, noviembre 13, 2011

SI ELLA NOS MIRA VI




      LA MUJER LLAMADA PERFUME DE PRIMAVERA

      Hija de Ho Phi Dien, amasa pastelillos diminutos que bailan en almíbar.

      La sombra de los montes anamitas disemina su siembra sobre el azogue de los arrozales.

      Ella confraterniza con los astros danzantes en el agua, y pronuncia en voz baja dos sortijas posadas en el fondo de la masa de harina que tapiza el azúcar; se chupa los pulgares, se detiene un instante ensimismada delante de sí misma.

      Vemos cómo descorre las cortinas, cómo no mira atrás cuando sitúa ramos de flores blancas en las mesas, tinteros, los pinceles para caligrafías de borrachos que sujetan su pulso con más vino e improvisan epigramas obscenos.

      Ahora sólo escucha el chapoteo de una rana en su charco, quizá un ave que pesca y se sumerge detrás del estertor de un campesino que se ha dejado el tiempo en este cieno de ávidas raíces.

      Y escribe para nadie:
      “cansadas las rodillas, siguen igual de vivos los deseos”.

domingo, noviembre 06, 2011

SI ELLA NOS MIRA V





      LOS FANTASMAS DE ELISABETH VIGÉE-LEBRUN (III)


      Condesa du Barry


      Si ella nos mira
      somos rescatados de las aves
      caníbales,
      nos volvemos visibles, volvemos
      del temor por consentir que el aire
      rubio, superviviente del asco,
      parezca ligero, poco dado
      a la renuncia.


      Si ella nos mira
      aunque su reputación refiera
      equívocos y derroche piedras
      preciosas del presente, da igual,
      y digan: qué hermosa y pecadora,
      porque, claro, asusta
      cuando ridiculiza
      la decencia o esa sumisión
      a los orines.


      Si ella nos mira
      porque no sabe que va a morir
      y, cuando muere, viendo a la muerte
      afilada, chilla y chilla, -dime
      quién no gritaría viendo el labio
      de la muerte-


      Da igual que la entereza recuerde
      nuestro nombre.


      Si ella nos mira
      nos volvemos visibles, volvemos
      a la carne que nos contenía,
      al cuerpo que nos iluminaba
      mientras amábamos.


      Si ella nos mira,
      indudables
      y claros,
      libertinos.


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