domingo, septiembre 11, 2011

y XVII Signos sobre la tierra





      Signos amarillos


      Aún no sabes cómo me llamo?


      En los fríos bajorrelieves

      de los epitafios se ensancha

      mi nombre, sube desde el río

      donde estuve nadando klee

      con mi padre, y he repetido

      la canción del vilano cuando

      en septiembre pedíamos

      higos melares a Eme A.


      ¿Aún no sabes cómo me llamo

      si vuelvo la cabeza incluso

      al nombrarte?


      ¿No sabes

      cómo me llamo si las runas

      de mi hechicería se acercan

      a palabras cundiendo en ti

      y en la ciudad?


      Mira,

      con las rótulas de mi nombre

      hago del tiempo y de su diente

      un juego.

sábado, septiembre 03, 2011

XVI Signos sobre la tierra





      Flores del acantilado


      De la policromía al vértigo,

      de la tibieza al desabrigo,

      de la voluntad al naufragio.


      Mientras tanto,

      entre el punto de la ceguera

      de los niños y una dolida

      ceguera de las despedidas,


      entre

      la benevolencia

      de la arena

      y el miedo

      a la caída,


      esta mañana acapara

      todos los ángeles

      de septiembre.


      Cada movimiento genera

      un tacto semejante a besos,

      y cada cosa está esperando

      a ser rescatada

      de su inclinación al olvido.


      Entre un bálsamo que se extiende

      hasta el agua y las flores impo-

      sibles del único traslado


      esta mañana es vuestra.


      Tomaremos un té,

      demoraremos la partida.

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Jardí­n al mar 1605 Blog de poesí­a y otros textos Ogigia María Antonia Ricas