domingo, abril 24, 2011

V Signos sobre la tierra




      Frutas en rojo

      Con las ramas, viento en las ramas,
      jugando con las ramas. Vuelvo
      a desear vuestros relatos
      sobre las crecidas del río:
      traen peines de las mujeres
      de la nieve, ranas extrañas
      amando en otra lengua.

      Muevo las ramas, viento, vístete
      de lluvia
      de torrente,
      de hijas sobreviviendo al cáncer,
      oh, amiga mía, estorbo al tiempo
      para ti y te regalo frutas
      del color de las manos
      de Lascaux.

      Viento rojo, concede cuentos
      del agua, rompe agujas, dame
      besos mojados y rodea
      la casa de mi padre
      y mi madre.

      Juego
      con fresas hasta junio,
      hasta que no haya ni una lágrima,
      ni una cojera, ni el ahogo.

      Viento festejador de lluvia,
      amante mío,
      quédate.

sábado, abril 16, 2011

Signos sobre la tierra IV



      Si reúno en estas palabras

      las materias contra el tiempo, días

      no de evocaciones,


      una expresión

      benigna favorece verbos

      como sorprender en la edad

      de las iguanas, en la alcoba

      de las viejas historias nuestras.


      Verbos como os esperaré

      cuando el llanto vaya volviéndose

      pájaros de las playas, pájaros

      conscientes.


      Palabras en vosotros, vuelo

      palabras:


      oponen resistencia al miedo,

      os pertenecen,

      os invitan.

domingo, abril 03, 2011

Signos sobre la tierra III


      Leyenda del Nilo


      Leo los signos.


      Soy la niña

      en la orilla, mi madre peina

      su pelo escaso, le pregunto

      en qué piensa, pero lo sé;

      mi padre disfruta domando

      cocodrilos

      o

      embargos,


      leo los signos


      vienen los remeros del norte

      gritando que me aman, mintiendo.

      Yo quisiera volverme un ibis

      creador.


      Leo los signos.


      Una turbulencia en los peces

      no es otra cosa que mi mano.

      Se reúnen, se abrazan, van

      detrás de sus muertos.


      Leo los signos.


      Mi madre sumerge sus pies

      en el agua. Mi padre canta,

      siempre ha cantado...


      por qué cambian los signos.

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Jardí­n al mar 1605 Blog de poesí­a y otros textos Ogigia María Antonia Ricas