domingo, marzo 27, 2011

Signos sobre la tierra II


      Composición

      En esta ciudad de los ángulos

      primero neblinosos.

      Vuelvo

      mi rostro a la tarde animando

      lo poco de verde, primeras

      flores de febrero y a quién

      pido una tregua, un tramo blanco

      y tranquilo.


      Para verlos subir despacio:

      Él,

      con una alegría heredada,

      no piensa en muertes.

      Ella es una niña cercada

      de dolor. Es coqueta y terca.


      Para

      verlos vivir en la ciudad

      luego radiante.

      Nadie conoce cómo

      convertirse en sus pájaros.

domingo, marzo 20, 2011

SIGNOS SOBRE LA TIERRA

En un primer momento los poemas que iré poniendo en las próximas entradas se hubieran titulado Nadando en Klee, porque las pinturas de Paul Klee sirvieron como pretexto pero, al final, el título quedó así: Signos sobre la tierra.

Las imágenes serán las mismas pinturas del artista o fotografías de mi entorno cercano. Y, la mayoría de los títulos, los propios títulos que Klee dio a sus creaciones.

Aquí está el primero:




      Pez mágico

      Él pone la mano en mi vientre

      para no hundirme en el pasado.

      Aprendí a nadar en el río

      muy cerca

      de La Almunia, cuando era el río

      la travesía transparente,

      el residente del calor.

      Más abajo, en la azuda, cuenta

      mi padre que los ahogados

      sienten la espuma como sangre

      y conversan.


      Mojaba mi cabeza... aún

      de limo

      fui la primera de los tres

      hermanos.

domingo, marzo 13, 2011

Sueltos VI


Una fragilidad diferente a la de la seda,

cercana al pétalo que va a morir después de intenso

apropiarse de la hechicería,


cercana a los pequeños pájaros zancudos junto

al río sin los embaucadores,

algo feroz que lo impulsa a volar y torpemente

aletea,

peces carnívoros sólo poseen la paciencia

de aguardar.


Distinta a la piedra habitada por un viento antiguo.


Tal vez sí sea esa fragilidad como la piedra,

como una niña que puede ser robada, chupada,

como el anciano que se rompe la cadera porque

el tiempo de montar a los caballos de los días

es un poniente hambriento.


Septiembre recobra al dios que aventa.


Hoy no me preguntaré si existe otro dios morando

en la fragilidad.





domingo, marzo 06, 2011

Sueltos V


      Sólo son rosas para labios

      de muerte


      porque los cercanos al fin en el dolor, y desunidos de incertidumbre o tiempo o palmas al aire intentando atrapar insectos dorados, cubiertos por el polen,


      porque los que se transparentan paladean el finísimo terciopelo de los pétalos, esas imperceptibles ramificaciones, esa clase de médula.


      La joven oval y suntuosa, una princesa a la manera del misterio barroco. ¿Escuchas el susurro del orifrés de su vestido? ¿Escuchas cómo nos observa y le dice a Zurbarán que nos callemos?


      Sólo son rosas para labios blancos, para paladares de papel de seda, debajo de las lenguas las rosas, para el barquero y su jardín sin memoria.


      Una princesa esbelta sabe

      cuántas rosas son necesarias.

Datos personales

Se ha producido un error en este gadget.

Archivo del blog




Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.
Jardí­n al mar 1605 Blog de poesí­a y otros textos Ogigia María Antonia Ricas