sábado, enero 29, 2011

Varios V

Acuarela de José Antonio Villarrubia

      Unas hortensias


      …Porque alguien te aseguró seda

      finísima desde los hombros

      para que no pesaras, para

      que supieras huir.


      El jardinero te explicaba

      la presencia celeste, dioses

      determinando cada pétalo,

      decidiendo la luz, tramando

      lluvia de abajo a arriba.


      Te confirmaba que las chapas

      de hierro cubrían heridas

      y luego, en la tierra, fantasmas

      de gusanos, hijos furtivos

      de mamíferos ciegos, formas

      delgadas en la acidez, formas

      siempre

      sedientas.


      Un silencio atento a la umbría.


      Hay cierta

      despedida en ese temblor

      de las corolas, algo en tránsito,

      vehemente para renunciar.


      En la aleación escondida

      de los trocitos de metal

      con el agua de lluvia

      prende

      la consumación

      el doliente y marchito modo

      de inclinarse.

domingo, enero 23, 2011

(IV) Varios




      El joven cantor de Georges de Latour


      Retirándome,

      apartar de los dedos, de la punta del zapato

      la iluminación, la rectilínea trayectoria

      del desvelarse.


      Escucho al aire que no requiere; se alumbra desde

      la voz perfecta, desde

      el dominio de la llama memorizando notas

      de reposo hasta el espacio templado del silencio;


      no me asusta, ahí no existe la batalla, perdura

      el instante,

      la balada del instante, su intocable verdad.


      Podría

      llamarse proporción

      entre la tregua que da la luz y el sonido claro

      sajando el ansia muda.


      Ahí no existe la batalla, apenas otra cosa

      que velarse

      retirándome donde la música no precisa

      del parpadeo,

      apartando de mi rostro los gestos, la pintura.

sábado, enero 15, 2011

Varios (III)

Giacometti

      Va ligero el hombre con su sombra,

      insistiendo en el paso,

      adiestrando a su sombra.

      T

      anta luz erguida los confirma, los cose el uno al otro; la sombra, afinado perfil

      del misterio, inclinándose a arbustos calientes o con un nombre que se asemeja

      al de Andersen;

      el hombre, en su cifrada distancia que la luz me acerca y lo distingue de entre todo el color, toda calma presencia del verano.

      Es un fugaz

      enigma repentino.

      Lo sé porque voy tranquila, sin molestarme nada de la luz o el calor escalando desde el agua.

      Azarosa y tranquila, tras los pasos del hombre y su sombra,

      perseguidora casual sin prisa, admirada por este secreto, envuelta por la luz,

      hecha de día.

domingo, enero 09, 2011

(II) Varios


      Vuelvo al pájaro

      del amanecer que no sabe

      perderse .Despierta y se muestra

      con el gesto de un dios.


      ¿Acaso el pájaro se ocupa

      de la distancia?


      ¿Qué conoce el pájaro sino

      ofrecerse al día, y no duda

      ofrecerse al día, intentando

      que el día

      le responda,

      insecto, sexo, grano o gota

      de la sed?

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