domingo, diciembre 27, 2009

Idolatrías: esa melancolía...


      ESA MELANCOLÍA DE LA MEDIOCRIDAD


      Creyendo que los muertos,

      más tarde del legado,

      contarían

      su memoria...


      Pero la muerte

      es un recién nacido.


      Y afilando las plumas

      o mezclando las máscaras,

      seduciendo

      y una necesidad

      de conocer museos

      diferentes...


      Más tarde del legado,

      olvidando la pérdida

      de un idioma:

      nos hablan

      las santas mendicantes,

      el manto adamascado

      que embalsama la huella

      del conde de Castilla;

      nos hablan

      los relieves paganos

      de las cartujas,

      la lúbrica inicial

      de los beatos...


      No quiero que te sientas

      tan apesadumbrado,

      amor.


      Amo tu inmediatez

      de niño presumido,

      tu consistencia frágil...

      Si todo se perdió

      no olvides la osadía

      tan propia de los sueños,

      no olvides a ese gato

      que sonríe en el bosque,

      no me olvides,

      amor,

      cuando vaya a nacer

      de entre los muertos...



sábado, diciembre 19, 2009

Idolatrías: Reloj de sol


      RELOJ DE SOL


      Como dos

      mujeres que se amaran entre sí,

      se deshabita el agua y acaricia

      el hielo,

      y tanto lo desea que se hiela

      quemándose,

      solidificándose

      con la materia amada.


      ¿Qué griterío de gaviotas turba

      esta reminiscencia

      de transfiguración?


      ¿Qué ballenas arriesgan su volumen

      para palpar en la llanura el cuerpo

      contenido de Amundsen?


      ¿Qué submarinos periscopian albos

      abrazos femeninos,

      y observan demasiado y no consiguen

      consolarse?


      Y la luz

      inaugura la elipse del jadeo

      e inicia un meridiano

      de persuasión que asusta a tantos hombres.


      Allí,

      muy lejos,

      donde el sexo no varonil desplaza

      a las auroras.


      Allí,

      muy lejos,

      donde nadie se atreve a adormecerse.


Esperanza Spalding

viernes, diciembre 11, 2009

Idolatrías: Siduri


      SIDURI

      Se deshilacha la tormenta de aire

      y el toronjil puede troncharse.

      ¿Quién

      espantará a las moscas mareadas?


      Dentro, la resistencia

      al sutil exterminio del verano

      es una gota de sudor que cae

      a la cerveza.


      La tormenta de aire de un inaudible

      temblor que se ha perdido,

      porque de esas violetas exquisitas

      cuando tú me decías que me odiabas

      de exasperado amor,

      quedan dos algas secas

      debajo de la mesa

      y resulta que todo es imperfecto

      y ahora juego a los dados.

      ¿Qué amante

      me reconocería ahora: sólo

      tensa en el juego, sólo descubierta

      en una maniobra del azar?


      Dentro,

      la invitación maligna de la diosa

      de la sabiduría puede ser

      una isla,

      puede ser una playa

      con barqueros huesudos y terribles,

      puede ser la taberna

      donde no debo quedarme a dormir,

      oh, pero la tormenta no termina

      y siempre es oportuna

      otra larga jugada de los dados.


viernes, diciembre 04, 2009

Idolatrías: Ladrones de miel


      LADRONES DE MIEL

      “ Son los que se dejan tocar por lo divino”

      R. Calasso

      Con aquellos que vieron lo invisible

      y ya nada les basta y se acostumbran

      a regresar, apenas simulando

      que viven de este lado,

      discretamente extraños, asomándose

      al saludo de abril de las ventanas

      sin parecer cansados, misteriosos

      y de cualquier región que conocemos

      su entonación cortés,


      con aquellos que vieron lo invisible

      y saben ocultarse en ademanes

      diligentes del lunes,

      festivos en bautizos,

      dolidos en atrezzos funerarios,

      enojados lo justo con noticias

      que llegan desde Lima,


      con aquellos que vieron lo invisible

      y enmascaran de ritos amistosos

      su mirada

      para no calcinar lo que les queda,


      con aquellos que prefieren pasar

      inadvertidos

      vivo de la incisión que abrieron en las vacas

      bebedores nocturnos,

      del modo de cazar de los caimanes,

      del cortejo nupcial de las arañas.


      Porque volver del lado donde se ama

      morir y convertirse

      en el idolatrado

      tejido sin retorno del amor,

      es vivir intentando

      pasar inadvertido,

      imitando la vida más prudente

      y haciendo que se duerme por las noches.




Prelude In G Minor Op. 23 No. 5 - Rachmaninov - Vladimir Horowitz

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