viernes, septiembre 25, 2009

Idolatrías: Orión



      ORIÓN

      Ven, gata loca,

      ronronea a mi lado,

      túmbate junto a mí sin el aprisa,

      como sueles hacer cuando pregunto

      qué pensará esta gata, esquiva bruja.


      Pronto serán las doce de la noche…


      Veremos esas naves imantadas,

      girantes girasoles

      del pintor holandés

      y beberemos lágrimas

      del rubio replicante de Blade Runner.


      Pronto serán las doce, el aire rojo

      envainará sus armas

      y dormirá a las niñas.


      So long ago

      hubo cuarenta enanos que forjaron

      pulseras melancólicas de jade

      y la muchacha alada quiso hacerse

      estrellas de la pena,

      lindas ajorcas para los tobillos.


      So long ago

      un cazador de insomnios se interpuso

      entre la luz más triste y el umbral

      de su puerta:

      hablaba de viajes al tejido

      que ocultan los que temen ser besados.

      Hablaba de los dedos que se queman

      en la constelación

      brutal donde los ángeles

      sólo se alimentaron de deseos.


      Y ella empezó a escaparse por los ojos,

      a convertirse en animal carnívoro.


      Pronto serán las doce, gata loca,

      y veremos los signos

      del azar dibujarse

      en la ausencia que vierte

      silencio

      silencio

      silencio.



Blade runner - Vangelis

viernes, septiembre 18, 2009

Idolatrías: Medusa



      MEDUSA


      No la quieras ahora.

      Demora el complacerte en su postura

      porque adivina miembros de los hombres

      citándola

      y era una joven reina que ignoraba

      la avidez.

      No la quieras ahora.

      Hay tiempo para amarte

      después del Mar: amaba su murmullo

      de formas musicales

      y ella se detenía, penetrada,

      escuchando a la espuma

      caer con sus enigmas.

      No la quieras ahora.

      Ha de sobrevenirle

      un doloroso espacio

      como una espada errante

      sin carne tras la muerte, sin refugio.

      No la quieras ahora.

      Para matarla hay tiempo.

      Qué horrible si abrazaras su huidiza

      cintura

      por si acaso no hubiera otros abrazos

      y no vieses llegar tu descendencia.

      Ahora está tranquila.

      Para la sangre debes demorarte.

      La sangre de una reina

      debe manar despacio si pretendes

      su tesoro lunar, irresistible.

      Y es que ella, femenina,

      se resiste a tu encanto.



valse oubliée N°1 -

viernes, septiembre 11, 2009

La charca



      LA CHARCA


      Sostener la mirada:

      la moneda terrible a cambio de una lumbre

      que aviva un parpadeo, un cristal de ceniza

      robando las respuestas.


      No soy como las vírgenes

      de rizadas pestañas que, al desviar sus ojos,

      suavizan las preguntas

      y son bellas y fluyen y se mueven los peces.


      La moneda terrible

      de una trampa, parece la lisura serena

      que baja del deshielo, que guarda tanta vida

      bajo su superficie.


      Qué implacable me espero;

      sé que la sed, muy pronto, te enseñará mi rostro.


      Entretanto, mi voz

      te llama si te escapas, “vuelve, vuelve”, musita,

      “vuelve hacia la mirada tendida igual que un lecho”.


      El signo de los tiempos

      se prodiga en los ríos que lamen el dolor

      y nada en sus orillas tiene un olor a roca

      peligrosa.


      Me he mudado en medusa,

      sostengo la mirada mejor que las serpientes

      y me espero, implacable, a que asomes tu mundo

      de esbeltez a mi mundo.


      Debajo están los monstruos

      con ojos en los dientes.

      Te acercarás confiado, te dejarás prender.


      Después, como el ahogado,

      igual que si un guijarro alimentara el cieno,

      te quedarás inmóvil detrás de mi mirada.


      Allí donde el olvido

      no cauteriza el miedo. Allí donde el olvido

      responde a las preguntas.




This Is Not America. - David Bowie & Pat Metheny -

viernes, septiembre 04, 2009

Más textos en Hermes III


    HERREROS

    El mensajero se detiene por un instante antes de hablar.

    Venía del resplandor de las islas, de los miedos en los cruces de caminos, de los mercados y la suerte, de las calles de tu ciudad por donde escapan los ladrones.

    Interpretaba a los extranjeros y una leve sospecha se trazaba en sus rostros tras los pactos.

    Las serpientes del kerykeion no acababan nunca de trenzarse.

    El mensajero piensa cada palabra antes de hablar y elige una que se desvíe a la verdad y a la mentira, otra que golpee amorosamente con su mal, y para la última escoge un filo que penetre fatal y limpio y que su herida no se cierre nunca.

    Ellos son terrenales y aún no atienden a los avisos.

    ..........................

    Tu padre, que conocía bien el fuego y los metales, te llevó de la mano al Museo del Prado.



Turn Me On - Diana Krall y Norah Jones

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